Vidas

Ateo y ocultista, sintió un calor intenso y agradable la primera vez que tocó agua bendita.

Corentin creció en una familia atea. Uno de sus hermanos era alcohólico, y el drama que esto supuso le hizo desarrollar “un odio por el ser humano“. A los 14 años descubrió que era, según sus propias palabras, “muy abierto de espíritu”. Investigó en internet y esto le llevó a concluir que tenía “un don para el magnetismo“, una práctica ocultista de sanación. “Curaba” a sus allegados y a sí mismo y eso le alegraba: “Era feliz de poder servir...