Jesús no busca más seguidores

Bienvenidos a esta reflexión desde la Palabra de Dios en el XIII Domingo del Tiempo Ordinario.

Hemos retomado el tiempo ordinario y el Evangelio de este domingo nos presenta dos temas a reflexionar:

Primer tema: La falta de hospitalidad por parte de los samaritanos. Jesús se dirige a Jerusalén y por el camino, desea hospedarse en aquel poblado de samaritanos, pero como saben que se dirige a Jerusalén, no es recibido a causa de la enemistad que existía entre ellos y los judíos. Dicha negación molesta a Santiago y a Juan, que tienen una actitud marcada por la violencia, ya que desean bajar fuego del cielo. ¿Acaso no es Juan el discípulo bueno, el amado y preferido por Jesús, el que parece todo corazón y el que tanto nos hablará luego del amor? No cabe duda, el corazón humano está lleno de misterio, misterio de amor y de odio, de bondad y maldad, de generosidad y de tacañería, incluso el corazón de los buenos. Jesús se volvió y los regañó; les enseña que no han de reaccionar según el mundo. Nunca una respuesta violenta debe ser la solución a un problema. El Señor nos sigue motivando para que aplaquemos esos sentimientos de venganza, que muchas veces surgen en nuestro interior cuando alguien no piensa como nosotros o cuando alguien nos ofende. Ciertamente la vida entera de Jesús ha sido desde el principio hasta el fin una llamada a resolver los problemas de la humanidad por caminos no violentos; ciertamente el mal no se puede vencer con el mal, pero la injusticia tampoco se puede vencer con la injusticia, llamada también impunidad. Hacer justicia, no es incrementar el mal o la violencia, sino detenerlos.

Segundo tema: El seguimiento de Jesús. Seguir a Jesús es el centro de la vida de todo cristiano, por eso, san Lucas nos presenta tres escenas para mostrarnos que nada puede haber más urgente que el seguimiento de Jesús:

1. Primera escena. Uno que se invita a sí mismo a seguir a Jesús, se siente atraído y le dice: “Te seguiré a donde quiera que vayas”. Jesús desea que tome conciencia de su decisión, ya que seguirle es una aventura arriesgada que no es para todos: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del Hombre, no tiene dónde reclinar la cabeza”, y así fue, porque en la cruz no tuvo dónde reclinar su cabeza. Jesús no promete seguridad o bienestar, ni dinero, ni poder, seguirle implica ser rechazado, implica correr la misma suerte que Él.

2. Segunda escena: A otro, Jesús le dice: “Sígueme”. Pero él le pide que primero le permita cumplir con una obligación sagrada de “enterrar a su padre”. Lo que pide no es asistir al velorio, sino seguir atendiendo a su padre hasta los últimos días, hasta que muera. El papá, la mamá, la familia, es sin duda muy importante, pero Jesús y su proyecto de salvación ha de ubicarse en el centro de la vida de cualquiera que desee seguirlo, por lo tanto, no se trata de rechazar los vínculos familiares, sino de saberlos ubicar dentro de la visión cristiana del seguimiento de Jesús. Nada debe retardar nuestra decisión de ir tras de Jesús si Él nos llama en el cumplimiento de nuestra misión.

3. Tercera escena. Hay otro que está dispuesto a seguirlo, pero le pide “déjame primero despedirme de mi familia”. Su corazón está con la familia, quizá lo que pide es plantear su decisión de seguirlo con su familia, pedir su parecer, desea contar con su aprobación; Jesús es tajante, la familia no lo es todo, hay algo más importante, ponerse al servicio del Reino de Dios. También expresa: “El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el reino de Dios”. Hermanos, no es posible abrir caminos nuevos si estamos añorando el pasado; trabajar en el proyecto de Jesús implica dedicación total. Jesús busca seguidores decididos, animosos, convencidos, dispuestos a dejarlo todo, sin volver la vista atrás.

Hermanos, todo cristiano es alguien que sigue a Jesús y la llamada que nos hace es decisiva, por tanto, la respuesta ha de ser decisiva. El mundo en el cual nos encontramos, nos presenta muchos distractores, muchas cosas en qué ocuparnos y preocuparnos y el seguimiento a Jesús lo deja para ciertas ocasiones. El seguimiento a Jesús muchas veces se cree que es para las religiosas, para los sacerdotes, para aquellos que se dedican de manera especial a continuar el proyecto de Jesús, pero tengamos en cuenta, el llamado es para todo cristiano, por tanto, la respuesta es de todo cristiano, de cada uno, de allí que nos deje claro las siguientes ideas:

Jesús no busca más seguidores, sino seguidores más comprometidos que le sigan sin reservas, que renuncien a falsas seguridades y que sean capaces de asumir rupturas necesarias.

  •   Nada ni nadie debe frenar el seguimiento a Jesús.
  •   No podemos llamarnos cristianos mirando con nostalgia el pasado.

    Como cristianos les invito para que recordemos que, seguir a Jesús es tomar esa aventura, por muchos ciertamente incomprensible, como por ejemplo: Dejar los rencores y renunciar a la venganza, luchar por la paz allí donde nos ha tocado vivir, esforzarnos por vivir el proyecto humanizador de Jesús en medio de nuestros conflictos, en medio de nuestras diferencias.

Les bendigo a todos, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. ¡Feliz domingo para todos!

Mons. Cristobal Ascencio García

Obispo de Apatzingán

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