“Un sistema de salud como el de Dinamarca…”

ACNjunio 20, 2022

“Nosotros queremos crear un sistema de salud pública de primera y gratuito, porque la salud, como la educación no son privilegios, son derechos…” Un sistema de salud como el de los “populistas Noruega y Dinamarca”.

Esa fue la comparación que, en enero de 2020, el presidente de México hizo en su deseo de robustecer el sistema de salud y de medicamentos para México al desaparecer el Seguro Popular el cual, como ha sido siempre su justificación, era un foco plagado de corrupción e irregularidades que había fracasado en sus objetivos.

En plena pandemia, con la crisis en la escasez y la irregular distribución de medicamentos o el conflicto con los médicos de especialidades, López Obrador reitera esta intención. El 14 de junio, en su conferencia matutina, insistió diciendo: “Ya estamos en eso y vamos a tener, yo espero que el año próximo, un sistema de salud de primera, con médicos generales, con médicos especialistas, con buenos centros de salud, con hospitales, con medicamentos suficientes; con un personal de salud dignificado, porque se tenía a miles de trabajadores de la salud como eventuales, como suplentes, y ahora se les está dando su base, es un compromiso que tenemos…”

Pero ese compromiso ha sido un lastre que se ha convertido en una piedra que amenaza aplastar a este gobierno como otra de las promesas que viene arrastrando con más buenas intenciones que soluciones reales.

El Instituto de Salud para el Bienestar -INSABI- es uno de esos fracasos que, mientras transcurre el sexenio, es mejor dejar de hablar de él. La reforma de 2020 al artículo 4o de la Constitución daba a AMLO todo, en charola de plata, par a fincar su utopía del sistema de salud que hasta los pueblos nórdicos envidiarían y el INSABI sería la clave.

Una opinión publicada este 11 de junio por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias titulado “El INSABI y la movilidad social en salud”, de manera pormenorizada, da argumentos que nos inducen en esta crisis que, de no resolverse, podría ser una bomba de tiempo que detonará en las manos del actual gobierno y, peor aún, pasar sus efectos a la siguiente administración.

De acuerdo con esos argumentos, el “INSABI debía construir un nuevo sistema de administración de personal, adquisición de insumos y provisión de servicios amalgamando las unidades médicas estatales, del IMSS-Bienestar y de la Secretaría de Salud, que se sumaran al esfuerzo: una tarea de coordinación y logística de grandes dimensiones”.

Sin embargo, sus retos se convirtieron en epitafios. Incorporar al sistema gratuito de salud a millones de personas se agravó en esta pandemia, además de la desmedida centralización que dejó fuera a los gobiernos estatales para asumir iguales obligaciones en coordinación con las autoridades de salud.

El INSABI, según la opinión del Centro Espinosa Yglesias, “agregó problemas presupuestales y de gestión a una falla de diseño fundamental del Seguro Popular”.

Pero la dura realidad llevó al amargo despertar. El gobierno de México anunció que el sistema IMSS-Bienestar asumiría estas obligaciones de coordinación de salud reconociendo así que el INSABI fracasó a menos de dos años de haber nacido. Hoy, las cifras son duras y vaticinan un negro futuro si no hay medidas contundentes para hacer efectiva la universalización del derecho a la salud: 14. 5 millones de personas más carecen de servicios médicos, hay una reducción en la esperanza de vida de los mexicanos de tres años además de un sistema debilitado por la pandemia.

Lo del INSABI era la crónica de una muerte anunciada. Con un antropólogo a la cabeza, la falta de planeación y coordinación y hasta las fuerzas armadas asumiendo el control de entrega de medicamentos, el eje de ese sueño de AMLO de ser como Dinamarca, simplemente falló ante la ausencia de un plan lógico que ahora es necesario ante el incremento de una población urgida de un sistema de salud que, mínimo, cubra sus necesidades de salud más elementales, pero el INSABI ni siquiera pudo darse salud así mismo. Murió prematuro y sin atención especializada.

ACN

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