Los peligros que amenazan a ‘Praedicate Evangelium’. ¿Un trabajo en proceso bajo la amenaza del pico?

ACNjunio 6, 2022

Ya hemos subrayado que al final se dictará la medida del éxito o fracaso de la nueva Constitución Apostólica “ Praedicate Evangelium “, en vigor desde ayer, domingo 5 de junio. por el paso del tiempo, y por tanto la calidad y competencia de los hombres llamados a realizarla atañe sobre todo a su espíritu, a su impulso evangélico. El Papa Francisco ha hablado en varias ocasiones -y lo sigue haciendo en el Preámbulo del importante documento- de “conversión”.

 

Los análisis -incluso los entusiastas y loables a pesar de todo- que circulan en estas horas son demasiado similares a lo que ya se escribió hace más de tres décadas sobre la Constitución anterior, el “Bono Pastor”, en junio de 1988, hasta el punto de copiar- pegar. En estos más de 9 años de pontificado, ya ilustrados y relatados por cierta prensa con una inflación de adjetivos celebratorios, nunca se había leído tal masa de términos como: “giro revolucionario”, “reformismo radical”, “comienzo de otro fue “,” una historia demasiado larga terminó “,” las huellas de la Iglesia saliente “, etc ..

 

El mero hecho de presentar así este documento es un primer escollo fuerte para su futuro, como otro escollo es la elección -por parte del Santo Padre- de los hombres idóneos para aplicar las reformas y encarnarlas, que no es secundaria. ya que toda reforma tiene una cara reconocible. Las reformas no se hacen sin identidad, sin mística y sin interacción. Si las reformas son una “conversión” quiere decir que no bastan las codificaciones jurídicas, útiles, urgentes y necesarias, hay que ir más allá.

Los procesos no se abren como las puertas de una oficina, aunque sea curial. Vale la pena recordar ahora lo que dijo el Papa Francisco a la Curia romana al respecto: “Debemos iniciar procesos y no ocupar espacios: “Dios se manifiesta en una revelación histórica, en el tiempo. El tiempo inicia los procesos, el espacio los cristaliza. Dios se encuentra en el tiempo, en los procesos en marcha. No se deben privilegiar los espacios de poder por encima de los tiempos, aunque largos, de los procesos. Tenemos que iniciar procesos, más que ocupar espacios. Dios se manifiesta en el tiempo y está presente en los procesos de la historia. Esto favorece acciones que generan nuevas dinámicas. Y requiere paciencia, espera”[10]. Desde aquí se nos insta a leer los signos de los tiempos con los ojos de la fe, para que el rumbo de este cambio “despierte nuevos y viejos interrogantes con los que es justo y necesario confrontarse” [11]. 

 

Este proceso, que debe conducir a una verdadera reforma de la Curia, como institución que camina sobre las piernas de personas concretas, ya implementada en otros pontificados, enfrenta otros escollos además de los mencionados (cualidades y destrezas de los hombres y escenografías celebratorias no necesario) y hay dos:

 

La primera es la resistencia burocrática que acecha en los aparatos de la nomenklatura que, automáticamente, reman a favor del statu quo, muchas veces por pequeños intereses materiales o habituales. Ciertamente son pocos, pero también pueden ser nocivos porque pueden dañar el trabajo de una gran mayoría de empleados, laicos y eclesiásticos, que trabajan duro y bien, aunque a menudo sean víctimas del divisionismo, la subestimación y la manipulación por parte de los superiores.

 

El otro escollo es singular pero cierto, de hecho, muy cierto. El “Praedicate Evangelium”, desde ayer, primer día de vida, ya está bajo la amenaza de los “picotas”, es decir, de un cierto estilo y forma de gobernar sin estabilidad, donde el mañana no está garantizado en absoluto, en un entorno en el que lo que existe hoy puede no existir mañana. Si algo falla en las reformas, resulta inadecuada o no es eficaz y eficiente, el riesgo de intentar corregir con el pico es un método a evitar.

 

No haber promulgado esta Constitución, redactada hace más de 8 años, sin un período experimental, aunque breve, es el último escollo. Promulgarlo “ad experimentum” durante 12 o 18 meses hubiera sido una garantía de estabilidad desde el principio, también para corregir errores o deficiencias.bajo el chantaje de la piqueta podría ser muy perjudicial para las reformas anheladas.
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[10] Cf. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución Dogmática Lumen Gentium, 20.
[11] Cf. ibidem, 8.

 

LB/RC/IS.

CIUDAD DEL VATICANO.

Lunes 6 de junio de 2022.

ACN

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