“Es muy útil releer a Ratzinger, también porque muchos de los temas tratados son de gran actualidad”. 

 

De ello está convencido el padre Federico Lombardi, presidente de la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, que envió sus saludos a los participantes en la presentación del Primer Volumen del Octavo Volumen de la Opera Omnia de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, titulado “Iglesia: Signo entre los pueblos” y dedicada a los escritos de eclesiología y ecumenismo. 

Entre los temas tratados en el volumen, que recoge más de 40 textos de diferentes géneros, compuestos a lo largo de 50 años y organizados no cronológicamente sino sistemáticamente: carismas y movimientos en la Iglesia; comunión, colegialidad y sinodalidad; el primado de Pedro y la unidad de la Iglesia; Iglesia de los Santos e Iglesia de los Pecadores; faltas de y en la Iglesia; el pecado, sino también la gracia que nos salva de la desesperación, “como nos testificó el Papa emérito hace unas semanas en su última carta”, subraya Lombardi:

 

“Son temas que me llamaron inmediatamente la atención, y cada uno de nosotros seguramente tendrá una experiencia similar al abrir este libro”. 

 

“Es un libro que también revela la experiencia de investigación y varios debates que han tenido lugar en las últimas décadas, por ejemplo, la conocida discusión entre Ratzinger y Kasper sobre la Iglesia local y la Iglesia universal. En definitiva, a pesar de ser sistemático, es un libro vivo”, el comentario del presidente de la Fundación Ratzinger respecto al volumen presentado hoy en la Pontificia Universidad Gregoriana:

 

“Pero al mismo tiempo es perdurable. Hace más de cincuenta años, junto con  Ladaria éramos estudiantes de teología en Frankfurt Sankt Georgen, y nuestros buenos profesores jesuitas nos dieron para estudiar los apuntes del curso de eclesiología dado por Ratzinger poco antes en Tübingen. Precisamente ese curso que -como se dice en el Apéndice de este volumen- proporcionó el esquema para su construcción sistemática. Estábamos agradecidos a ese maestro, y estamos muy contentos de que la enseñanza del entonces joven y brillante profesor, antes experto en el Consejo, ahora se proponga aquí para continuar por mucho tiempo para configurar el pensamiento y el camino de la nueva generaciones en la Iglesia”.