¿Qué dice la ciencia de la abstinencia y el ayuno?

Se viene la Semana Santa y la cuaresma es un tiempo de preparación especial en el que podemos hacer ayuno y abstinencia, en reparación por nuestras faltas y en acompañamiento al calvario que vivió nuestro Señor por nosotros. Sin embargo, más allá del elemento espiritual, el ayuno y la abstinencia, tienen un beneficio increíble en nuestro cerebro. ¿Quieres saber cuál es?

Cada vez que realizamos una tarea que nos implica esfuerzo, nuestro cerebro activa un mecanismo de recompensa en el que se genera una hormona llamada Dopamina, la cual nos da una sensación de satisfacción y bienestar. Es así como evolutivamente, nuestro cerebro se encargó de darnos este estímulo para que tuviéramos una recompensa salir a cazar, cosechar, trabajar e incluso para procrear.

De esta forma, cuando realizamos una tarea compleja, nuestro cerebro nos premia a fin de que busquemos repetir esta acción con algún beneficio intrínseco. Sin embargo, el problema de esta hormona es que a medida que vivimos rodeados de placeres, nuestro cuerpo se va haciendo resistente a esta recompensa y cada vez deseamos un poco más. Es así como al ser niños nos contentábamos con un caramelo y hoy, a veces ni la bolsa entera nos puede saciar.

Es por esta razón que el ayuno, funciona como un proceso de reseteo de estos estímulos que produce el cerebro, para que podamos apreciar nuevamente las pequeñas cosas. Como si fuéramos niños. ¿Te parece familiar?

Jesús nos dice en Mateo 18: “Yo les aseguro a ustedes que, si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos”.

No estoy queriendo decir que haciendo ayuno seremos como niños y que tendremos el reino de los cielos. Pero si digo que el ayuno es una puerta para que volvamos a asombrarnos de las pequeñas cosas y podamos disfrutar nuevamente de pequeños placeres, como si fuéramos niños.

Por ejemplo, ¿recuerdas la primera vez que tuviste un celular en tu mano? Ciertamente para muchos de nosotros fue un acontecimiento y sin embargo hoy, tal vez ni siquiera una hora por día nos basta para satisfacernos.

Ser como niños, como nos dice Jesús, es poder asombrarnos de las pequeñas cosas y disfrutar de los pequeños placeres de la vida, sin llevarlos al límite. Es así como el ayuno en esta cuaresma nos ayudará a ser más pequeños, como quiere Jesús.

Él sabe lo que es bueno para nosotros, y ciertamente, privarnos de ciertas comodidades es una increíble forma de resetear nuestro cerebro para que podamos enfocarnos en escucharlo más.

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Psic. Octavio Escobar

Director del Diplomado Católico Digital en Sanación Interior. Director del Programa "Cómo orar por los hijos con poder y autoridad" Ganador del Premio Nacional de Psicología 2012, Colpsic -Colombia, a la innovación en psicología profesional aplicada. Creador del Diplomado Católico digital en Sanación Interior, con más de 2.580 estudiantes de 12 países, incluidos más de 740 sacerdotes y dos obispos. Creador del Programa "Cómo orar por los hijos con poder y autoridad", en el 2020, con más de 60 padres de familia en un proceso de 1 año. Autor del libro “Abandono, agresión y abuso sexual: Tres heridas emocionales de la infancia. Cómo reconocerlas y sanarlas”. Disponible en Amazon. Autor del “Inventario de heridas emocionales”, cuestionario psicológico para los adultos, con más de 14.300 aplicaciones. Psicólogo clínico con más de 25 años de experiencia.

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