China: «La Navidad está prohibida, es una celebración occidental». Fracaso del Pacto secreto China – Vaticano,

ACNdiciembre 26, 2021
Se pide a las escuelas primarias y jardines de infancia que se aseguren de que los alumnos y los profesores no celebren la Navidad.
A quienes se enteren de las personas que celebran la Navidad se les pide que lo informen de inmediato a Seguridad Pública, y se ha designado a un oficial para que se encargue de estos informes.

 

En varias partes de China se han introducido limitaciones y prohibiciones para la celebración de la Navidad, incluso en los lugares de culto de la controlados por el gobierno, ya sea con el pretexto de la COVID-19 o mediante la aplicación de directivas de «sinicización» del cristianismo, que prohíben las celebraciones «occidentales».

En los documentos a los que ha tenido acceso BitterWinter, se les pide a las iglesias que los mantengan estrictamente confidenciales, ya que el PCCh no quiere que se publiquen en Occidente. Se ha permitido, algunas celebraciones «cosméticas» de la Navidad en iglesias controladas por el gobierno con fotografías y que pretenden transmitir que no hay prohibiciones contra la Navidad.

Bitter Winter recibió de una fuente confidencial un documento del Departamento de Educación del condado de Rong’an , que está bajo la administración de la ciudad de Liuzhou, Región Autónoma de Guangxi Zhuang . Se han emitido documentos similares en diferentes provincias y regiones, aunque la publicación admite que no tienen copias.

El documento de Rong’an se pide a las escuelas primarias y jardines de infancia que se aseguren de que los alumnos y los profesores no celebren la Navidad.

Es un documento similar a muchos otros en toda China, como lo confirma el hecho de que menciona «directivas del gobierno superior» y una «regla del Comité Central del PCCh ». La fuente confidencial, relacionada con el gobierno del condado confirmó que los estudiantes y maestros no solo tienen prohibido celebrar la Navidad en la escuela sino también en casa. A quienes se enteren de las personas que celebran la Navidad se les pide que lo informen de inmediato a Seguridad Pública, y se ha designado a un oficial para que se encargue de estos informes.

Documento «Difundir la cultura tradicional china y prohibir las celebraciones de festivales occidentales»

Para cada escuela primaria y jardín de infancia:

El día de «Navidad» o «Noche Santa», que se acerca, está imbuido de una profunda cultura religiosa occidental. Algunas naciones occidentales confían en su tecnología y cultura avanzadas para difundir sus valores y estilo de vida en China, atrayendo a nuestros jóvenes. Algunas empresas comerciales también quieren aprovechar esta celebración para los negocios, por lo que crean el sentimiento circundante y el impacto social de esta «fiesta» occidental. Esto está dañando nuestra cultura tradicional china.

De acuerdo con las directivas del gobierno superior, el Departamento de Educación del gobierno del condado de Rong’an decidió:

Prohibir a los profesores y estudiantes organizar cualquier evento de celebración de este festival occidental. Confiamos en que todos los maestros y estudiantes en la escuela, especialmente pero no limitados a los miembros del Partido, seguirán y obedecerán la regla del Comité Central del PCCh , convirtiéndose así en un modelo de difusión de la cultura china.

Si alguien encuentra personas y organizaciones que realizan algún evento de ‘Navidad’ o ‘Nochebuena’, comuníquese de inmediato con la oficina de Seguridad Pública del condado y con el camarada Li. Número: 17772028488

Departamento de Educación, Gobierno del Condado de Rong’an , 20 de diciembre de 2021

Liang Jianguo.

BitterWinter.

Las acciones emprendidas por el gobierno socialista chino, evidencian que no ha tenido frutos el Pacto secreto suscrito entre el régimen del Partido Comunicta y el Vaticano.

Pero los hechos también desmienten las afirmaciones realizadas por el obispo argentino Sáncez Sorodndo, cercano colaborador del Papa. Según Sánchez Sorondo, el dictatorial régomrem socialista chino es el que mejor aplica en el mundo la Doctrina Social de la Iglesia. Aquí, un recuerdo del estupor generado por las afirmaciones del prelado argentino que labora en el Vaticano:

Cina

“Puedo entender que, en el entusiasmo de querer los acuerdos entre China y el Vaticano, se admire y se exalte la cultura china, el pueblo chino, la mentalidad china, como hace el papa Francisco. Pero presentar a China como modelo… “.

Se sobresalta el padre Bernardo Cervellera, director de la agencia Asia News, del Pontificio Instituto de las Misiones Extranjeras, al comentar los juicios del obispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo, al regresar de un reciente viaje a China.

Sánchez Sorondo es canciller de dos academias pontificias, la de las Ciencias y la de las Ciencias Sociales, además de emprendedor vasallo de la corte del papa Francisco. Y de hecho han impresionado profundamente las alabanzas al régimen de Pekín lanzadas por él en una entrevista publicada hace pocos días en la sección en idioma español de Vatican Insider:

> “Chinos, quienes mejor realizan la doctrina social de la Iglesia”

He aquí una pequeña antología:

“En este momento, los que mejor realizan la doctrina social de la Iglesia son los chinos”.

“La economía no domina a la política, como ocurre en Estados Unidos. El pensamiento liberal ha liquidado el concepto de bien común, afirma que es una idea vacía. En cambio, los chinos buscan el bien común, subordinan las cosas al bien general. Me lo aseguró Stefano Zamagni, un economista tradicional, muy considerado en todas las épocas, por todos los Papas”.

“Encontré una China extraordinaria. Lo que la gente no sabe es que el principio central chino es: trabajo, trabajo, trabajo. No hay de otra, en el fondo es como decía San Pablo: el que no trabaje, que no coma”.

“No tenés villas miserias, no tenés droga, los jóvenes no tienen droga. Hay como una conciencia nacional positiva. Los chinos tienen una calidad moral que no se encuentra en muchos lados”.

“El Papa ama al pueblo chino, ama su historia. En este momento existen muchos puntos de encuentro. No se puede pensar que la China de hoy es la China que tenía Juan Pablo II o la Rusia de la guerra fría”.

*

Inútil decir que Sánchez Sorondo volvió entusiasmado de su viaje a China. Tan entusiasmado como para hacer retroceder la memoria a medio siglo atrás, a los diarios de viaje de muchos famosos intelectuales, escritores, hombres de Iglesia que fueron a China al final de la Revolución Cultural, estación terrorífica, fanática, sanguinaria, también admirada y exaltada por ellos como acta de nacimiento de una nueva humanidad virtuosa.

A continuación, presentamos un fragmento ejemplar de esos presuntuosos diarios de los comienzos de los años ’60. Fueron autores dos católicos italianos de primerísimo nivel: Raniero La Valle (n. 1931), ex director del diario católico de Bolonia, “L’Avvenire d’Italia”, y celebrado cronista del Concilio Vaticano II, y Gianpaolo Meucci (1919-1986), discípulo de don Lorenzo Milani y presidente del Tribunal de Menores, de Florencia.

El viaje del cual brindan su relato lo llevaron a cabo en 1973, entre la fase más cruenta de la Revolución Cultural (1966-1969) y la de la muerte de Mao Zedong (1976).

Al releer esta exaltación de la sociedad china hecha por ellos causa impresión la similitud con lo que dice hoy monseñor Sánchez Sorondo.

También respecto a la Iglesia china de ayer y de hoy los juicios de unos y del otro no son tan diferentes. Lo que sueñan es una Iglesia no “extranjera”, sino “chinoizada”, es decir, precisamente lo que quieren – a su modo – los actuales dirigentes de Pekín: una Iglesia sometida totalmente a su poder.

Pero antes de dar espacio a este diario de hace medio siglo, es necesario hacer una puntualización sobre el profesor Zamagni, citado por Sánchez Sorondo para apoyar sus opiniones.

Nada más erróneo. Zamagni, economista de fama mundial, ex decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Boloña, interpelado por el diario online de su ciudad, Rimini, no quiso comentar las palabras de monseñor Sánchez Sorondo, pero son suficientes un par de sus citas para mostrar cómo él se sitúa en las antípodas.

En el 2015 dijo en una entrevista publicada en “Famiglia cristiana”: “China creyó [que podía] ir contra natura. Éste es el mal chino. Pekín ha adoptado el modelo de la economía de mercado capitalista en el interior de un sistema comunista dictatorial con un partido único marxista-maoísta. También el más desprevenido sabe que este matrimonio no se puede hacer”.

Hace un año, en “Avvenire”, denunció “la separación cada vez más profunda entre el capitalismo de mercado y la democracia”. Y en noviembre pasado, en un congreso en la Pontificia Universidad Gregoriana, confirmó: “La economía de mercado capitalista ha sido siempre visualizada como equilibrada por la democracia, a través del ‘estado de bienestar’. Pero la novedad de estos tiempos es que se ha roto este vínculo: se puede ser capitalista sin ser democrático”. Ambas veces dijo: “El ejemplo de escuela es el de China”.

Urgente retorno a la realidad.

*

NOTAS DE VIAJE

 

por Gianpaolo Meucci y Raniero La Valle

[Tomadas de “Incontro con la Cina”, Libreria Editrice Fiorentina, Firenze, 1973, pp. 70-73]

La sociedad china está llena de vivacidad, de alegría, de serenidad. En un mes de permanencia en China no se ha tenido jamás la más fugaz impresión de la existencia de un poder policíaco imperante. También los centinelas en el palacio de gobierno, que también buscan de todos los modos posibles darse un aire marcial, parecen casi ridículos si se los compara con sus colegas de Occidente, así como en comparación nuestros soldados que custodian los cuarteles o los monumentos tienen la figura de soldados nazis.

China es un país regulado no por una ley, sino por la adhesión a una fe, bajo la guía de una estructura sacerdotal, todavía no alejada de las masas, y es una fe alegre y liberadora que incluso prevé un carnaval, los días del año nuevo lunar, en los cuales sobre todo los campesinos consumen sus ahorros y gastan cifras significativas, en comparación con los ingresos, proporcionados benévolamente por los mismos municipios.

Es por esto que la experiencia china deja un signo indeleble en cada visitante que se encuentra imprevistamente viviendo en un mundo soñado por él, en una sociedad de hombres comprometidos en liberar alegremente al hombre, impulsados por la fe en el hombre.

Pero quisiéramos agregar algunas anotaciones sobre el encuentro que hemos tenido con la Iglesia Católica que está en Pekín, para encontrar una clave interpretativa de la realidad china.

Era domingo y pedimos que nos pusieran en condiciones de poder asistir a Misa en la iglesia católica de Nam-Dang, que había sido reabierta al culto después de un breve periodo de cierre durante los años de la Revolución Cultural.

La que podía ser una experiencia rica de significado y de esperanza fue en realidad la más dolorosa y mortificante entre todas las experiencias de nuestro largo viaje.

Es común a todos nosotros el juicio concluyente: es bueno y es necesario que desaparezca una Iglesia de este tipo, si se quiere que el anuncio evangélico pueda llegar en un mañana al pueblo chino y abrirlo a otra dimensión.

La iglesia de Nam-Dang es el monumento de la mentalidad colonialista que durante siglos ha envenenado la acción misionera de la Iglesia, aceptada por la mayoría y confrontada por pocos espíritus iluminados.

Piensen en una iglesia del barroco tardío de la vieja Roma y trasplantada a Pekín, con su Sagrado Corazón, la habitual estatuilla de la Virgen sobre el altar mayor, algún santo, incluida una Santa Rita del culto actual en Italia.

El sacerdote que celebra la Misa es viejo, así como son viejos los siete chinos presentes. Murmura la Misa en latín, orientado hacia el altar.

Después de la Misa hablamos con un sacerdote más joven, mientras que se nos rechaza la conversación con el obispo que, se nos dice, habita en el recinto de esa iglesia.

Evitamos cuidadosamente toda pregunta de sabor político, pero insistimos con preguntas referidas a la religiosidad del pueblo chino.

El sacerdote, quien tiene en la mano la “Pars aestiva” del breviario, con un estilo de seminarista romano de los años ’20, no responde a cuanto se le pregunta. Es un extranjero respecto a su pueblo, y está satisfecho de adherir formalmente a esquemas que le han sido enseñados con mentalidad e intenciones colonialistas.

Muchas veces, en otras ocasiones, hemos buscado llevar nuestro discurso sobre la religiosidad del pueblo chino y sobre la libertad religiosa. Estamos convencidos de que no era para enmascarar una real actitud antirreligiosa que se eludían las respuestas. El cristianismo era la religión del patrón y de las potencias colonialistas, y lo han combatido en las personas de sus ministros, ciudadanos de los países ocupantes. Pero la Constitución china admite la libertad religiosa.

Nos parece que interesa muy poco cuál pueda ser en el futuro la actitud de Roma respecto a los obispos chinos.

ACN

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