VISIÓN CONTINENTALFalsas e infladas, las cifras del aborto ilegal y sus muertes: artículo del British Medical Journal

ACNnoviembre 16, 2021

Una y otra vez, los lobbies abortistas mienten con cifras absurdas sobre abortos clandestinos y su mortalidad. Lo hicieron en la España de los años 70 y 80 y lo han hecho mintiendo en Argentina (aquí lo refutábamos), en Uruguay (aquí lo denunciamos), en Colombia (lo denunciamos aquí) y en Chile (aquí, por ejemplo).

Ahora el investigador Calum Miller, médico formado en la Universidad de Oxford, donde trabaja en el ámbito de la bioética, en un reciente artículo en el prestigioso Journal of Medical Ethics del British Medical Journal, repasa los datos disponibles.

Se pregunta: ¿el aborto ilegal o clandestino es frecuente? ¿Daña o mata a muchas mujeres?

Y la respuesta es: cien veces menos de lo que han dicho incluso algunas entidades científicas supuestamente serias.

“Descubrí, de manera demostrable, con qué frecuencia se tergiversan o se fabrican estas estadísticas, incluso en los niveles profesionales de élite”, señala Calum Miller.

Traducimos su artículo del blog del Journal of Medical Ethics (1 de noviembre de 2021)

***

Muertes por aborto ilegal: no son tan comunes ni evitables como se piensa

por Dr. Calum Miller

Uno de los principales argumentos a favor de la legalización del aborto (ver aquíaquíaquíaquí y aquí) en los países en vías de desarrollo intenta obviar el estatus moral del feto apelando a consideraciones prácticas:

– 1) prohibir el aborto no evita los abortos, pero
– 2) pone a las mujeres en riesgo de sufrir peligrosos abortos clandestinos, que matan a un gran número de mujeres. Dado que
– 3) la legalización del aborto reduce significativamente los abortos no seguros, sin aumentar el número total de abortos, el aborto debería ser legal.

Muchos argumentarían que los derechos serios, como el derecho a la vida, deberían defenderse independientemente de las consecuencias (como en el artículo 4.2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos).

Y hay pruebas empíricas abrumadoras (pincha aquíaquí y aquí) de que la prohibición del aborto reduce las cifras, como predeciría la teoría económica.

Que el aborto sea legal no impide la proliferación de abortorios al margen de la ley al amparo de una práctica sórdida en sí misma. Un caso extremo es el del doctor Kermit Gosnell, el mayor asesino en serie de la historia de Estados Unidos, cuyo juicio fue silenciado por los medios del ‘establishment’. En 2018 una película contó el caso.

Sin embargo, en un artículo recientecuestioné lo que a menudo se considera la parte menos controvertida del argumento: que un gran número de mujeres mueren por abortos clandestinos y que la legalización del aborto evitará muchas de estas muertes.

Manipulación de datos

En mi investigación descubrí, de manera demostrable, con qué frecuencia se tergiversan o se fabrican estas estadísticas, incluso en los niveles profesionales de élite.

Hace apenas unas semanas, la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) afirmaba que los abortos no seguros representaban el 13% de la mortalidad materna mundial.

Citaba a la Organización Mundial de la Salud, que en realidad sitúa esa cifra entre el 4,7 y el 13,2%. La FIGO omite la estimación más baja, e incluso la media. Además, el estudio en el que se basa esta cifra dice explícitamente que esta estadística incluye las muertes por embarazo ectópico, aborto espontáneo y otras condiciones.

La OMS tergiversó la estadística del estudio, a pesar de que fue realizado por sus investigadores. Afirmar que el 13% (o incluso el 4,7-13,2%) de las muertes maternas son atribuibles únicamente al aborto inducido en condiciones de riesgo es una clara tergiversación de los hechos.

En muchos casos, las estadísticas son simples tergiversaciones como esta, normalmente confundiendo el aborto espontáneo con el inducido.

Pero en algunos casos las estadísticas parecen totalmente inventadas.

Amnistía Internacional propaga que hay 400.000 abortos clandestinos al año en Argentina, cifra absurda

Amnistía Internacional en su campaña pro-aborto en Argentina insistía en que había 400.000 abortos clandestinos anuales en el país, cifra absurda (habría que creer que en la Argentina del aborto ilegal habría 5 veces más abortos por mujer fértil que en la España del aborto legal libre y sin causa, como detallaba ReL aquí)

El Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos [británico] tuiteó recientemente una afirmación de The Telegraph según la cual 12.000 mujeres de Malawi mueren cada año por abortos no seguros. Pero la última estimación del total de muertes maternas anual en Malawi es de 1.150, menos del 10% de esa cifra.

Y como sostengo en mi artículo, las últimas pruebas (que ya tienen entre 15 y 20 años) sugieren que solo el 6-7% de estas muertes se deben a la suma de abortos espontáneos e inducidos.

Por consiguiente, el Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos ha sobreestimado el número de muertes al menos cien veces. Estas sobreestimaciones radicales no son infrecuentes.

En el documento, señalo varios estudios que sugieren que la mayoría de este 6-7% se debe en realidad a abortos espontáneos, no a abortos inducidos.

Por qué la legalización no es solución

Sin embargo, las mujeres que sin duda mueren a causa del aborto no seguro son claramente importantes. Por lo tanto, abordo la cuestión de si la legalización del aborto reduce significativamente la mortalidad por aborto no seguro, argumentando que no lo hace: en algunos casos, puede aumentar la mortalidad por aborto.

Y señalo a países como Ruanda, los Países Bajos y Etiopía, donde la mortalidad o morbilidad por aborto aumentó tras la liberalización, así como Chile y Polonia, cuya mortalidad por aborto y mortalidad materna siguió disminuyendo tras la penalización del aborto.

¿Cuál es el motivo? Son varios:

-La legalización del aborto aumenta los abortos. No solo los abortos totales sino que, en muchos casos, incluso los abortos ilegales aumentan (ver aquíaquí y aquí); y en muchos otros, los abortos ilegales se mantienen constantes tras la legalización.

Ambulancia en un abortorio.

Los grupos provida son testigos de la no infrecuente presencia de ambulancias en abortorios para llevar a las madres a hospitales preparados para atender emergencias. La imagen corresponde a un caso documentado de perforación y hemorragia en un abortorio de Cleveland (Ohio), en mayo de este año. Foto y caso: LifeNews.

La clientela del aborto legal e ilegal suele ser diferente; muchas mujeres conscientes de la existencia del aborto legal y disponible optan por el aborto clandestino por razones de privacidad, entre otras.

-Una buena atención postaborto suele ser suficiente para evitar la mortalidad por aborto; de ahí que los países prósperos que restringen el aborto tengan las tasas de mortalidad materna más bajas del mundo (ver aquí y aquí), mientras que los países más pobres con leyes liberales sobre el aborto siguen registrando importantes muertes relacionadas con el mismo (ver aquíaquí y aquí).

-El aborto ilegal y el aborto legal convergen en la misma práctica: el aborto médico autogestionado, en el que no hay necesidad de acudir personalmente al médico.

Aunque algunos investigadores y defensores (en su mayoría pro-vida) han cuestionado la seguridad de esta práctica, los defensores del derecho a decidir la consideran tan segura que, según ellos, debería ser la norma de la práctica clínica del siglo XXI; por ello, la Marcha de las Mujeres desaconsejó las imágenes de las perchas alegando que la cuestión de la poca seguridad del aborto autogestionado es un “argumento de la derecha”.

Un estudio reciente realizado en Nigeria reveló que el aborto autogestionado es en gran medida seguro, incluso en ausencia de información inadecuada a la mujer.

percha_aborto_amnistia_internacional-1200

Amnistía Internacional, con abortistas argentinas y el símbolo de la percha en 2018… pero en EEUU en 2021 ya lo prohíben, la patronal ahora quiere que las mujeres aborten en sus casas con fármacos abortivos

Se podría pensar que todo esto es irrelevante, ya que el aborto debería estar legalizado por otras razones: porque tal vez el feto tenga relativamente poco valor moral, o porque los derechos de autonomía corporal de la mujer pesan más que los del feto.

Pero la investigación tiene otras implicaciones: deseo llamar la atención sobre la escasez de pruebas sobre la rentabilidad de la defensa del aborto en la reducción de la mortalidad materna, mientras que otras intervenciones tienen mucho más éxito.

Quienes estén interesados en un altruismo eficaz, o en utilizar recursos limitados para salvar el mayor número de vidas posible, deberían dar prioridad a otras intervenciones en el ámbito de la salud mundial y el desarrollo internacional, aunque piensen que el aborto debería legalizarse.

 

ReL.

Traducido del inglés por Elena Faccia Serrano.

ACN

Con un equipo de profesionales y analistas en el territorio nacional y el continente INFORMA del acontecer diario más relevante de la Iglesia en México y el mundo.

¡Deja un comentario!

Tu email no será publicado. Los campos requeridos están marcados *