Insiste y corrige Benedicto XVl: “El matrimonio homosexual está en contradicción con todas las culturas de la humanidad”,

ACNseptiembre 17, 2021

Se acaba de publicar en italiano el último libro del Papa emérito Benedicto XVI llamado “La verdadera Europa, identidad y misión”. El libro, cuyo prólogo corre a cargo del Papa Francisco, se ha publicado con motivo del 50 aniversario de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la Unión Europea. El libro corresponde al tercer volumen de una colección de obras y textos de Ratzinger.

El Papa emérito comienza diciendo que “con la legalización del “matrimonio entre personas del mismo sexo” en dieciséis países europeos , el tema del matrimonio y la familia ha adquirido una nueva dimensión que ciertamente no se puede ignorar”. Del mismo modo, asegura que “asistimos a una distorsión de la conciencia que evidentemente ha penetrado profundamente en sectores del pueblo católico y esto no se puede responder con un pequeño moralismo o incluso con alguna referencia exegética”.

Benedicto XVI afirma, que le parece importante observar que el concepto de «matrimonio entre personas del mismo sexo» está en contradicción con todas las culturas de la humanidad que se han sucedido hasta ahora, y por lo tanto significa una Revolución Cultural que se opone a la toda la tradición de la humanidad hasta ahora. Para el sucesor de Juan Pablo II, “La certeza básica de que el hombre existe como hombre y mujer es que la transmisión de la vida es una tarea asignada al hombre; que es la comunidad de hombres y mujeres la que cumple esta tarea; y que en esto, más allá de todas las diferencias, el matrimonio consiste esencialmente, es una certeza original que ha sido evidente para la humanidad hasta ahora”.

A continuación, os ofrecemos el prólogo completo del Papa Francisco que ocupa las dos primeras páginas del nuevo libro de su antecesor.

Me complace presentar este volumen, que reúne una selección de textos de Joseph Ratzinger/Benedicto XVI sobre Europa, publicado con motivo del 50º aniversario de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la Unión Europea.

Con la claridad, la accesibilidad inmediata y la profundidad que lo caracterizan, el Papa emérito esboza aquí magníficamente la «idea de Europa» que, sin duda, inspiró a sus padres fundadores y está en el corazón de su grandeza, y cuya ofuscación definitiva conduciría a su decadencia global e irreversible.

Porque -esto es lo que nos enseña, quizá mejor que otros, el hombre que ha querido tomar el nombre de Benedicto, también para recordar a Europa sus raíces- en la base de Europa, de su creatividad, de su sana prosperidad y, ante todo, de su humanidad, está el humanismo de la Encarnación. Joseph Ratzinger escribe que «la figura de Jesucristo está en el centro de la historia europea y es el fundamento del verdadero humanismo, de una nueva humanidad. Porque si Dios se ha hecho hombre, el hombre adquiere una dignidad totalmente nueva. Si, por el contrario, el hombre no es más que el producto de una evolución aleatoria, entonces su misma humanidad es una casualidad, por lo que en algún momento será posible sacrificar al hombre para fines aparentemente más elevados. Sin embargo, si Dios ha creado y querido a cada hombre individualmente, las cosas son completamente diferentes. Y si Dios mismo se hizo hombre, si incluso sufrió por el hombre, entonces el hombre participa de la propia dignidad de Dios. Quien se equivoca acerca de qué es el hombre ataca a Dios mismo”.

Más allá de tantas palabras y proclamas altisonantes, en la Europa actual se está perdiendo cada vez más la idea del respeto a toda vida humana, a partir de la pérdida de la conciencia de su carácter sagrado, es decir, desde el oscurecimiento de la conciencia de que somos criaturas de Dios. A lo largo de los años, Benedicto XVI no ha tenido temor a denunciar con gran valentía y clarividencia las múltiples manifestaciones de esta dramática renuncia a la idea de creación, hasta las actuales y últimas consecuencias, descritas de forma absolutamente clara y convincente en el texto que introduzco.

Aunque el libro está impregnado de un gran realismo, no se queda en el pesimismo y la tristeza, al contrario: «Un motivo de mi esperanza -escribe- consiste en que el hecho de desear a Dios, la búsqueda de Dios, está profundamente inscrito en toda alma humana y no puede desaparecer. Ciertamente, durante un tiempo, uno puede olvidarse de Dios, dejarlo de lado, ocuparse de otras cosas; pero Dios nunca desaparece. Es simplemente cierto lo que dice san Agustín, que los humanos estamos inquietos hasta que no hayamos encontrado a Dios. Esta inquietud también existe hoy en día. Es la esperanza de que el hombre se ponga siempre, incluso hoy, en camino hacia este Dios».

Así, revelando el secreto de su alegría en estos tiempos difíciles, Benedicto XVI nos muestra también el camino para el renacimiento de Europa.

 

Infovaticana

ACN

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