AméricaCULTURA RELIGIOSAIGLESIA EN MOVIMIENTODejan a católicos costarricenses sin Misa tradicional; suspenden a sacerdote que oficio para ellos.

ACNagosto 21, 2021

La diócesis de Alajuela confirmó la tarde de este viernes la suspensión del sacerdote Sixto Varela por un periodo de seis meses.

Esta sanción se le impuso por la celebración de misas en latín, con un ritual que está prohibido en nuestro país, precisó la diócesis.

A Varela, de 45 años, también se le instó a renunciar a su cargo en la parroquia Patriarca San José, en barrio San José, distrito del cantón Central alajuelense.

“El Papa Francisco en los últimos meses limitó el uso de la misa anterior al Concilio Vaticano II, únicamente para comunidades que existieran antes de la reforma de 1970 y donde no solamente la comunidad pudiera entender lo que se celebraba en idioma latín, sino también quien lo celebra, en este caso el sacerdote.

“La Conferencia Episcopal, días después de que el Papa ordenó esto, emitió también un comunicado donde dijo que en Costa Rica se prohíbe la celebración de esas misas tridentinas en latín o con los rituales anteriores a 1970.

“En los últimos años se conformó en torno al padre Sixto una comunidad que estaba celebrando con ese rito y el padre Sixto era justamente quien celebraba con ese rito”, explicó a La Nación el presbítero Luis Hernández, vocero de la diócesis alajuelense.

El religioso explicó que estos encuentros que celebraba Varela se diferencian de la misa normal porque el sacerdote se coloca de espaldas a los asistentes y porque el rito es más complejo que la misa en español, debido a las respuestas que deben dar los fieles durante al acto.

La Asociación Summorum Pontificum Costa Rica, por medio de su presidente, José Pablo Arias Soto, envió a este diario un pronunciamiento para defender las actuaciones del sacerdote sobre las llamadas misas tridentinas.

Según el documento, Varela “nunca ha celebrado un rito prohibido de la Santa Misa”.

La Asociación agregó que el pasado 16 de julio, tanto ellos como Varela solicitaron al obispo de Alajuela, monseñor Bartolomé Buigues Oller, la posibilidad de continuar celebrando esta forma de la misa.

El permiso fue denegado por monseñor Bartolomé basado en una premisa absolutamente falsa, la cual indica que para aplicar a dicho provisión del Motu Proprio del Papa Francisco, nuestro grupo debió haber existido antes de 1970, o estar relacionado con la Fraternidad de san Pío X para buscar la reconciliación de la Iglesia, lo cual ni Summorum Pontificum, ni Traditiones Custodes solicitan”, alegó el grupo.

Summorum Pontificum Costa Rica aseguró que, debido a la prohibición, dejaron de celebrar estas misas con Varela “según el Misal de San Juan XXXIII” y que empezaron a celebrarlas “según el Misal de san Pablo VI en latín, tal como es establecido en el canon 928, algo que nunca ha estado prohibido ni puede ser prohibido por un Ordinario”.

“Por tanto, cualquier afirmación de que el Padre Sixto ha sido desobediente en cuanto a la celebración de un rito prohibido, es absolutamente falsa y, en honor a la verdad y la justicia, se debe rechazar con la mayor contundencia”, aseveró la Asociación.

Tercera amonestación

La situación de las misas en latín, sin embargo, dio origen a la tercera amonestación que recibe el cura hasta la fecha, de ahí la exhortación planteada a Sixto Varela a renunciar a su cargo, explicó la diócesis de Alajuela, en un comunicado.

“Hechas las consultas de orden a tenor del canon 1742, se le ha instado a renunciar a su cargo de cura párroco de la Parroquia Patriarca San José en el B°. San José de Alajuela a tenor del canon 1741 números 1, 3 y 4; todo ello, luego de haber valorado el caso personal del sacerdote y el de la comunidad parroquial a él confiada”, dice el texto, en referencia a las normas del Código de Derecho Canónico para la remoción o traslado de un párroco y cuándo procede la solicitud de la renuncia.

Así por ejemplo, el canon 1741 establece que las causas por las que un párroco puede ser legítimamente removido están: 1 “un modo de actuar que produzca grave detrimento o perturbación a la comunión eclesiática”; 2 “la pérdida de la buena fama a los ojos de los feligreses honrados y prudentes o la aversión contra el párroco, si se prevé que no cesarán en breve”; y 3 ”la grave negligencia o transgresión de los deberes parroquiales, si persiste después de una amonestación”.

Varela ha sido centro de otras polémicas en el pasado, por manifestaciones y acciones tomadas en su parroquia, cuando laboraba en San Joaquín de Flores, Heredia.

Por ejemplo, en junio de 2018, los nueve obispos de la Conferencia Episcopal descalificaron unas declaraciones del sacerdote en las que llamó “ateos disfrazados” al presidente Carlos Alvarado, la primera dama, Claudia Dobles, y a otros funcionarios.

“Nos seguimos prestando para el show político de estos ateos disfrazados. Perdón Señor, perdón. Si este señor es católico que actúe como católico. Basta ya de usar la Iglesia para tranquilizar masas”, dijo Varela en una publicación en su perfil personal de Facebook.

Y anteriormente, en febrero de 2016, un publicista llamado Jefrey Ulate le reclamó al cura párroco por haberle impedido convertirse en padrino de bautizo por ser homosexual.

Cuando se le consultó a Varela por esto, respondió que el impedimento se dio, no por la homosexualidad de Ulate, sino porque el joven “abiertamente ha dicho que no cree ni en Dios ni en la Iglesia”.

“Aquí no es porque sea gay o no; es porque no vive la fe”, expresó Varela en aquel momento.

 

la nacion.

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