DESTACADOSVISIÓN CONTINENTALDe las 30 Monedas de Plata al Concejo para el Capitalismo Inclusivo

Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue donde los sumos sacerdotes, y les dijo: “¿Qué queréis darme, y yo os lo entre-garé?” Ellos le asignaron treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregarle (Mt 26, 14-16)
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Es por demás conocido este pasaje del Evangelio según san Mateo, que narra la traición de Judas Iscariote contra Jesucristo, entregándolo a los sumos sacerdotes judíos, por un precio fijado por éstos últimos. Como afirma explícitamente el texto, no fue él quien fijó el precio, sino los que se beneficiaban con su traición. En realidad, a Judas no le interesaba cobrar un dinero por su felonía, sino que estaba animado por un sentimiento más turbio, desengañado porque seguramente ya no veía en Jesús al Mesías esperado y había perdido la fe en él. No fue el dinero el elemento decisivo de su vil acción, sino el haber perdido el dominio de sí mismo: había sucumbido a la tentación diabólica de entregar a Jesucristo, “entró Satanás en él”, como dice tajantemente el Evangelio según san Juan (13, 27).

En su libro El Señor, Romano Guardini hace un análisis minucioso del proceso, tanto en sus rasgos espirituales-religiosos como psicológicos, que habría llevado a uno de los apóstoles elegidos por el mismo Jesús al desengaño primero, y a la traición artera al final. Entre otras cosas, advierte el notable escritor, Judas pudo entregar al Señor porque era uno de los suyos, era el administrador del grupo de los apóstoles, era alguien que estaba siempre junto a Jesús. En este sentido, afirma Guardini, sólo puede traicionar a Jesús quien está cercano a él, quien está a su lado, quien está en intimidad con él.

 

1. San Pedro y sus sucesores son la presencia visible en la Tierra del Resucitado que habita en el Cielo

Como afirman expresamente las Sagradas Escrituras, ha sido el mismo Jesucristo quien instituyó la Iglesia como su presencia visible en la historia humana, hasta el final de los tiempos, colocando a Simón/Cefas/Pedro como la piedra fundamental sobre la cual la ha erigido -como Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo (Mt 16, 13-19). En este sentido, la misión de Pedro como fundamento de la Iglesia-institución ha sido la de “apacentar en la fe” (Jn 21, 15-17) a todos los que creen en Jesús como Hijo de Dios y Mesías Redentor del hombre y del mundo, es decir, su misión ha sido la de fortalecer la fe de los creyentes en Jesucristo mismo, en el ámbito de la comunidad de los creyentes unidos en torno al Redentor y Salvador.

Así, Simón fue “convertido” en Pedro [Piedra] por el Señor, y en tal sentido, después de su resurrección, con el transcurso del tiempo se convirtió en Vicario de Cristo, es decir, representante de Él en la tierra para ejercer la autoridad en Su nombre. Este fue el título más significativo con el que se designó a Pedro y a sus sucesores, como signo distintivo de su oficio papal. Por este motivo, cada Papa designado en la historia después de Pedro abandona su nombre original y adopta otro, con el que intenta definir o designar el carisma con el que va a ejercer su papado, tal como hizo Cristo con Simón, “haciéndolo” Cefas/Pedro. Con este cambio de nombre, se significa que el vicario de Cristo sólo habla y obra expresando la voluntad de su mandante, se hace nada para que el misterio del Resucitado se manifieste en todo su esplendor a través de su persona en su oficio papal.

Esta misión petrina se ha prolongado y continuado a través de la historia, y así debe acontecer hasta el final de los tiempos, a través de la sucesión apostólica, es decir, de los continuadores de los primeros apóstoles elegidos por Nuestro Señor Jesucristo, y en particular de los elegidos como sucesores de san Pedro.

A lo largo del acontecer histórico se han agregado otros títulos al de vicario de Cristo, significando nuevos matices y desarrollos de ese oficio petrino: Sucesor del Príncipe de los Apóstoles, Sumo Pontífice de la Iglesia Universal, Patriarca de Occidente, Primado de Italia, Arzobispo y Metropolitano de la Iglesia Romana, Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano, Siervo de los Siervos de Dios. No representan títulos honoríficos, sino aspectos esenciales asumidos históricamente por los Papas en su desempeño, cargando de sentido y de historicidad al oficio.

 

2. La Ruptura con la Tradición Católica

Pero con la llegada de Jorge Mario Bergoglio al papado este carácter esencial del oficio petrino parece haber entrado en crisis, al llevar a cabo una transformación y un cambio de rumbo de la jerarquía eclesiástica y de la presencia de la Iglesia en el mundo, en una cada vez más evidente ruptura o quiebre con la bimilenaria Tradición católica.

Si al comienzo de su pontificado Bergoglio/Francisco sostenía que el problema más grave que debía enfrentar la Iglesia era la mundanización espiritual -es decir, vivir una espiritualidad adaptada y agradable al mundo no creyente, alejada de la riqueza espiritual original del cristianismo- y que su objetivo era hacer de la institución “una Iglesia pobre para los pobres”, después de ocho años de su ejercicio en el cargo ha hecho de la Iglesia oficial una secta que agrada al mundo anticristiano, oligarca y plutocrático, mundo que tiene las puertas abiertas en la Santa Sede, incluso para dictar cátedra en abierta contradicción o antagonismo con la misma Revelación. Y una Iglesia que recibe a los que se creen los dueños del planeta como amigos y hermanos.

No creemos equivocarnos al decir que la Iglesia oficial es de hecho una secta, ya que en ella sólo tienen cabida los heterodoxos doctrinales y pastorales, mientras que los sectores ortodoxos y tradicionales de la Iglesia son calificados de “enfermos” por el mismo Pontífice que predica la necesidad de practicar una “cultura del encuentro”. Llama la atención que en ocho años de pontificado Bergoglio no haya convocado nunca a un encuentro oficial al Colegio de Cardenales en pleno, para acompañarlo en el gobierno de la Iglesia, como sí acostumbraban hacer los anteriores Papas. Hasta se dio el lujo de dejar sin respuesta a los cardenales que en el año 2016 le acercaron unas famosas Dubias[Dudas] respecto a cuestiones confusas referidas a la doctrina sacramental del Matrimonio presentes en el texto de Amoris Laetitia. En este tema, Bergoglio prefirió ignorar olímpicamente a sus interlocutores, en vez de promover un encuentro al que siempre ha sido tan afecto.

En líneas generales, Bergoglio/Francisco impulsó inicialmente la “Iglesia en salida”, en búsqueda de las “periferias existenciales”, pero sin “proselitismo”, es decir, sin impulsar la predicación del Evangelio y la evangelización de las culturas, con lo cual la Iglesia ha dejado de ser institución misionera, evangelizadora y promotora de cultura para convertirse en un “hospital de campaña”, en una ONG de asistencia social y sanitaria (cosa que inicialmente el pontífice argentino criticaba y condenaba).

 

3. ¿Mala praxis pontificia?

Uno de los aportes más impactantes respecto al viraje pastoral y doctrinal del papado bergogliano ha sido el proporcionado en estos últimos días por el vaticanista italiano Aldo Maria Valli, quien publicó un notable artículo –Roma sin Papa. Es Bergoglio, no Pedro[1]– en el que afirma contundentemente que en la actualidad no hay un Papa que guíe la nave de la Iglesia en nombre de Cristo; en Roma está Bergoglio, pero no como sucesor de Pedro, porque no hace lo que debe hacer un Papa: no predica al Dios de la Biblia, sino a “un Dios adulterado, debilitado, o mejor aún, adaptado al hombre y su exigencia de ser justificado, aunque viva como si el pecado no existiese”. Para el autor, “el Dios del que habla Bergoglio no es el Dios que perdona, sino el que disculpa”, un Dios que acompaña, pero que “no convierte”, constituyendo un Dios que es una “caricatura del Dios de la Biblia”[2].

En este sentido, advierte Valli, se trata de un “Dios” que acompaña y consuela, pero que no corrige ni reclama, un “Dios” que no exige conversión. Pero si no hay necesidad de conversión, entonces tampoco hay necesidad de redención, y sin ésta última tampoco hay necesidad de encarnación de Dios. En este sentido, la Iglesia deja de ser luz de las naciones anunciando el Evangelio de Jesucristo resucitado, para convertirse en una ONG hospitalaria para solamente consolar; la Iglesia ya no promueve la evangelización de las Culturas (Pablo VI, san Juan Pablo II, Benedicto XVI), sino la pastoral de la sensiblería con Dios, con la Naturaleza y con el prójimo, la hermandad de todos, sin importar el Dios en quien se crea o se profese.

Con su prédica y con su accionar, concluye el autor citado, Bergoglio/Francisco no sólo ha renunciado a cumplir con los deberes de su oficio petrino, poniéndose él mismo en primer plano, sino que también ha diluido la presencia real de Cristo en la Iglesia, convirtiéndolo en un profeta de la autoayuda y de la auto complacencia.

Está a la vista: este Dios “predicado” por Bergoglio no tiene nada que ver con el Dios de la Revelación, el Dios encarnado en Jesucristo, muerto y resucitado, ascendido al Cielo y en unidad con el Padre a través del Espíritu Santo. Bergoglio habla mucho de Dios y del Espíritu, pero muy poco de Jesucristo, sentado a la derecha del Padre y que ha de venir a juzgar a vivos y muertos, según su conducta (Mt 25, 31-46) y que en esta vida terrenal exige ser seguido por todo el que cree en Él, para alcanzar la vida eterna.

Así, el papado de Bergoglio/Francisco es el que inicia una nueva era en la Iglesia, en franca ruptura con toda la Tradición católica, tal como advierte Aldo Maria Valli, ya que el actual pontífice ha dejado de usar el pronombre “Nos” –como hacían todos sus predecesores, poniendo de manifiesto la continuidad histórica de su ministerio petrino, en comunión con el Magisterio-, para hablar en forma individual: al presentarse siempre como “uno de nosotros, Bergoglio renunció al uso del plural de humildad con el que demostraba que hablaba no a título personal, sino junto con todos sus predecesores y el mismo Espíritu Sant”, porque sólo así puede “apoyar el culto idólatra de la Pachamama”, o “formular las ambigüedades de Amoris Laetitia o el indiferentismo de Fratelli Tutti[3].

En definitiva, si el título de Vicario de Cristo es cosa del pasado, al igual que los otros títulos, ¿significa que Cristo es también cosa del pasado? Si Cristo ha resucitado y sigue obrando en el mundo a través de su Iglesia, ¿qué función cumple su ex Vicario? ¿Qué es lo que lo define como Papa?

 

4. ¿O plan premeditado de mutación de la Iglesia?

La gran pregunta es si esta mala praxis ha sido casual, involuntaria, o ha sido diseñada. Algunos acontecimientos del año ppdo. pasado permiten plantearse esta segunda posibilidad.

  1. a) El 25 de marzo de 2020 la Santa Sede publicó la nueva versión del Anuario Pontificio, texto que se edita anualmente con todos los datos estadísticos sobre la presencia institucional de la Iglesia en el mundo.

En la edición anterior, la presentación (2019) del Papa fue con el título de “Vicario de Jesucristo” en primer lugar, seguido de los títulos de Sucesor del Príncipe de los Apóstoles, Sumo Pontífice de la Iglesia universal, Primado de Italia, Arzobispo y Metropolitano de la Iglesia Romana, Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano, Siervo de los Siervos de Dios, y por último su nombre propio pre-papal[4].

Anuario Pontificio 2019

Es decir, la primacía la tenía el primer título y el nombre propio particular estaba subordinado a ese título, que en realidad define la esencia y sustancia del papado: un delegado del jefe supremo, Jesucristo.

Pero al año siguiente, la presentación de la figura papal cambió radicalmente. En primer lugar y ante todo aparece solamente su nombre pre-papal y unos pocos datos biográficos. Tampoco aparece su nombre oficial de Francisco, y los títulos papales han sido devaluados al de títulos históricos, es decir, son títulos que forman parte del pasado, pero que ya no tienen, o no tendrían, vigencia. En otras palabras, para Bergoglio/Francisco ya no rige el carisma de ser Vicario de Jesucristo, esto sería ya cosa del pasado, ahora es Jorge Mario Bergoglio.

Anuario Pontificio 2020

Una forma sutil, muy propia de jesuita, de informar al mundo que la institución papal se ha modificado en forma significativa: la relación del Papa con el pasado ha pasado pasa a ser una relación meramente histórica, sin peso concreto actual. ¿Ruptura total con la Tradición? En este sentido, Jesucristo deja de ser el jefe máximo y la cabeza de la Iglesia, ahora el jefe es Bergoglio. Así es como Bergoglio puede impulsar su agenda propia, ya no de la Iglesia milenaria.

b) Otro elemento a tener en cuenta son las encíclicas de Bergoglio. Si ya con Laudato si’ (LS) había mostrado cierta armonía con la globalista Carta de la Tierra, es con la última de ellas, Fratelli tutti (FT), en la que se hace patente el corte o la ruptura con el magisterio vivo y perenne de la Iglesia.

Una encíclica papal es, en líneas generales, un texto magisterial en el que un Papa define o aclara cuestiones dogmáticas y doctrinales en comunión con el magisterio perenne de la Iglesia. Es un texto normativo, pero sin el carácter de la infalibilidad, y suele sustentarse o basarse en la enseñanza proclamada no sólo en los textos bíblicos, sino también en los escritos patrísticos, filosóficos, teológicos, científicos, etc., mostrando así la vigencia de toda la tradición cultural e intelectual citada en el texto.

Ya en la citada encíclica “ecológica” (LS) se evidencia la poca importancia concedida al bimilenario tesoro doctrinal de la Iglesia, presente en muy pocas notas de las 172 utilizadas en el texto[5]. Pero es en la última encíclica, (FT) es donde se pone de manifiesto el carácter “supremo” de Jorge Mario Bergoglio, ya no como Vicario de Cristo y de los otros títulos pontificios históricos. De las 284 citas que contiene el texto, 162 son autorreferenciales (62% del total); no se citan los 20 primeros Concilios Ecuménicos, ni tampoco las encíclicas Rerum Novarum, Pacem in Terris, Mater et magistra, Familiaris consortio, Humanae vitae. Sólo en tres oportunidades se cita al Concilio Vaticano II, al igual que el Catecismo de la Iglesia Católica, y prácticamente ninguna cita de los 21 Concilios Ecuménicos anteriores al Vaticano II.  Mientras que sólo hay 27 citas de los 4 evangelios, 6 citas de Jesús y 6 veces también de Jesucristo[6].

En definitiva: mucho, mucho del pensamiento de Bergoglio, pero poco y nada de la Tradición y del Magisterio perenne de la Iglesia.

c) Este corte casi radical con la Iglesia anterior a su pontificado también se puso en evidencia en una entrevista publicada el 30 de octubre en el sitio web www.adnkronos.com. Casi al final de la misma, Bergoglio se refiere al modo que toma las decisiones respecto a lo que está llevando a cabo en la Iglesia. Dice que no teme nada, ya que actúa en nombre y por cuenta de Jesucristo -¿por qué mandó al archivo histórico entonces justamente el título de “Vicario de Cristo”?-, y que en sus acciones lo guían “su instinto y el Espíritu Santo” y el “amor de mi maravilloso pueblo que sigue a Jesucristo”[7].

Dejando de lado el hecho de pensar que el pueblo de Dios es propiedad suya, son claras las fuentes en las que se basa: su propio yo y el Espíritu Santo (¿fuera de la Revelación?). Como ha advertido Aldo Maria Valli, falta en Bergoglio el “nosotros” que lo une a sus predecesores. Es claramente él y nadie más.

5. ¿“Iglesia pobre” con un jefe millonario?

Todos recuerdan que Bergoglio/Francisco comenzó su pontificado anunciando e insistiendo que su intención era ser el guía de una “Iglesia pobre para los pobres”, acompañando esta prédica con gestos de renunciamiento a ciertas costumbres, pompas, ceremonias, vestimenta, etc. Pero ello no le permitió cultivar a lo largo de estos ocho años la amistad y simpatía de personajes millonarios y hasta multimillonarios, en muchos casos con posturas decididamente anticatólicas, que sin embargo no les impidieron tener las puertas abiertas del Vaticano. Cultivando por otro lado su amistad con los “movimientos populares” y sus máximos dirigentes.

Sin embargo, en el mes de setiembre del año pasado salió a la luz, a causa de algunas operaciones financieras inmobiliarias de la Secretaría de Estado en Londres, administradas por el entonces sustituto de la Secretaría, el cardenal Angelo Becciu, que el papa Francisco tiene una cuenta particular, para uso totalmente discrecional, de 20 millones de libras esterlinas, o más todavía.

Quien dio a conocer la existencia de este fondo discrecional papal fue un amigo del Papa, el periodista Eugenio Scalfari, co-fundador del diario romano La Repubblica, en la edición del 30 de setiembre del año pasado: “Ecco come rubavano i soldi al Papa” [Así es como robaron los dineros del Papa].

Que la existencia de esa cuenta discrecional no fue un invento periodístico lo confirmó un mes después monseñor Nunzio Galantino, presidente de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, hombre de confianza de Bergoglio. Lo hizo en una entrevista publicada el 31 de octubre en el diario Avvenire, cuya propiedad pertenece a la Conferencia Episcopal Italiana, desmintiendo que la cuenta hubiera sido saqueada[8].

La pregunta que surge, ante la existencia de esta cuenta, es cuál ha sido su procedencia, quién o quiénes la han proporcionado, sobre todo cuando es en libras esterlinas. ¿Se puede pretender una “Iglesia pobre” cuando su jefe máximo dispone de 20 millones de libras esterlinas [28 millones de dólares] o más para usar sin rendir cuenta a nadie? ¿Según sea su procedencia, no constituye tamaña cifra un condicionante importante para el accionar del pontífice? ¿La tolerancia vaticana respecto a la agendas demográfica, climática, sanitaria que impulsa la plutocracia financiera globalista tendrá que ver con esos fondos de uso discrecional? ¿Y el lobby homosexualista cada vez más presente en los altos niveles de la jerarquía eclesiástica será otro precio que se ha debido pagar para tener ese respaldo financiero?

 

6. ¿Bergoglio capellán de la familia Rothschild y del Capitalismo globalista inclusivo?

El 8 de diciembre del año pasado se “presentó al mundo” una iniciativa globalista denominada “Council for the Inclusive Capitalism. With the Vatican” [Concejo para el Capitalismo Inclusivo. Con el Vaticano].

Para desazón y tristeza de los que creían y creen que Bergoglio “es un Papa comunista” y “líder de la izquierda internacional”, este proyecto reúne a miembros de la plutocracia financiera e industrial internacional, constituidos como Guardianes del mismo, tal como se presentan en la página oficial del Council: líderes empresariales y de inversión de todo el mundo que defienden los Principios Rectores y supervisan el trabajo del Concejo [9].

El lema oficial del Concejo es ser un organismo “CONFIABLE. JUSTO. RESPONSABLE. DINÁMICO. SOSTENIBLE. Trabajando juntos para cambiar el capitalismo para bien”, inspirado por “la guía moral de Su Santidad el papa Francisco para aprovechar el poder de los negocios para el bien”.

Su misión es “APROVECHAR EL SECTOR PRIVADO PARA CREAR UN SISTEMA ECONÓMICO MÁS INCLUSIVO, SOSTENIBLE Y FIABLE[10].

Los líderes-Guardines de este Capitalismo Inclusivo provienen de organizaciones y empresas que representan: a) 10,5 billones de dólares en activos; b) 2,5 billones de dólares en capitales bursátiles; c) 200 millones de trabajadores: y d) están presentes en 163 países y territorios.

Estos líderes-Guardianes son 27, entre ellos, Oliver Bäte, Allianz; Eduard D. Breen, Dupont: Mark Carney, Naciones Unidas; Kenneth C. Frazier, Merck; Fabrizio Freda, Estée Lauder Companies; Alex Gorsky, Johnson & Johnson; Alfred Kelly, Visa; Bernard Looney, British Petroleum Corporation; Fiona Ma, Tesorera del Estado de California; Brian Moynihan, Bank of America; Ronald P. O’Hanley, State Street Corporation; Rajiv Shah, Fundación Rockefeller; Darren Walker, Fundación Ford; Lynn Forester de Rothschild, Inclusive Capital Partner.

Más que un “Papa comunista”, Bergoglio se ha consagrado como capellán de la Banca Rothschild, sobre todo a partir de la presentación pública del Concejo el 8 de diciembre del año pasado. Presentación que fue definida por el New York Times como “una nueva sociedad, el ultimo signo de la creciente influencia de las prácticas medio ambientales, sociales y de gobernanza en los negocios”[11]. Una nueva sociedad institucionalizada como “una organización global sin fines de lucro establecida bajo los auspicios del Vaticano con la guía moral del Papa Francisco”, con el compromiso de “aprovechar el potencial del sector privado para crear una forma de capitalismo más inclusiva, sostenible y confiable[12].

Podrá parecer temeraria, exagerada o infundada esta afirmación, pero en realidad quien ha pensado inicialmente e impulsado el plan estratégico y político del Concejo para el Capitalismo Inclusivo con el Vaticano, convirtiéndose en alma mater de esta iniciativa ha sido la mismísima Lynn Forester de Rothschild, esposa de Evelyn Robert de Rothschild, uno de los miembros que dirige el imperio familiar.

Pero esta mujer de origen estadounidense no sólo es una esposa decorativa que simplemente acompaña al marido haciendo obras de caridad, también tiene su currículo empresarial propio: es miembro de la Junta de Directores de Estée Lauder Companies, The Economist Group y Bronfman E. L. Rothschild LP, entre otras empresas. Y también tiene su currículo político destacado: trabajó para la presidencia de Bill Clinton y apoyó activamente las campañas presidenciales de Hillary Clinton, en el 2008 y en el 2016.  Y como si esto fuera poco, Lady de Rothschild es miembro del Council on Foreign Relations (CFR), el Royal Institute of International Affairs (R.I.I.A) y del Institute for Strategic Studies (ISS), organismo privado británico más grande de inteligencia en todo el mundo.

Pero lo más importante es que la señora Forester de Rothschild ha estado trabajando en varios proyectos desde el 2012, copresidiendo ese año un grupo de trabajo que fue llamado Iniciativa del Instituto Henry Jackson para el Capitalismo Inclusivo, para mitigar las consecuencias de la crisis financiera mundial de 2007-2008 y del movimiento de protesta Occupy Wall Street. Esta iniciativa presentó en el 2012 un informe llamado Towards a More Inclusive Form of Capitalism, en el que define al capitalismo como “un sistema en el que todos -todas las partes, no sólo los accionistas- obtienen beneficios de los negocios”[13].

Y el 27 de mayo de 2014 organizó la Primera Conferencia del Capitalismo Inclusivo, en Londres, con la finalidad de ajustar el sistema capitalista para trabajar para más personas[14]. Iniciativa que repitió al año siguiente, en una segunda Conferencia, también en Londres, el 26 de junio de 2015, siempre con la idea de mejorar el capitalismo, mitigando las profundas desigualdades que ha impuesto y desarrollando políticas de inclusión para la mayoría de las personas. Según sus propias palabras, “el capitalismo sigue siendo el sistema económico más poderoso para sacar a la gente de la pobreza y mejorar las sociedades”, pero debe hacerse a través de un “sistema capitalista ético, responsable e inclusivo”. El método a aplicar es el de “fomentar el debate y el diálogo sobre cómo se puede mejorar el capitalismo”[1].

Como se puede apreciar, antes de que Bergoglio llegara a ser Papa, “esos extraños multimillonarios” con los Rothschild a la cabeza ya predicaban el capitalismo inclusivo, y trabajaban en ese sentido, y no tienen ningún problema en asumir como banderas propias “el grito de la Tierra” y “el grito de los pobres”, según palabras de la mismísima Lady de Rothschild.

En síntesis: estamos en presencia de una alianza del Imperio Rothschild con la jerarquía vaticana que representa hoy Jorge Mario Bergoglio como Papa. Con una agenda que ya “predicaba” el clan Rothschild antes que Bergoglio fuera Francisco. Como dice Lady de Rothschild, “hay muchos esfuerzos para hacer que el capitalismo sea inclusivo y sostenible”, pero lo que nos ha faltado es “una base moral para el movimiento: la poesía a la prosa de nuestra acción”. En este sentido, “la guía del papa Francisco proporciona esa poesía al movimiento, pero la necesidad de la humanidad de ser responsables entre sí está inspirada en las enseñanzas sociales de todas las religiones[16].

En otras palabras, el proyecto y la ejecución es corporativa privada (Rothschild), y el papa Bergoglio le pone la música, para que sea agradable al mundo.

Con estos datos e informes se torna más claro que lo hecho por Jorge Mario Bergoglio en todo su pontificado ha sido para adecuar a la Iglesia al nuevo mundo diseñado por la plutocracia angloamericana que conduce la famosa familia bancaria, desde poner en cuestión la indisolubilidad del vínculo matrimonial, la relativización doctrinal frente al pragmatismo, la casuística y las “circunstancias”, el “culto” de la madre Tierra, la aceptación de vacunas elaboradas con material fetal proveniente de abortos, la autoridad suprema de la ONU, la OMS y otras instituciones internacionales, la normalización de la homosexualidad en la vida de la Iglesia, el homosexualismo episcopal y cardenalicio para garantía de ascenso eclesiástico, el rechazo de la Tradición, etc.

Más allá de la “poesía bergogliana”, ¿la cúpula de Iglesia de Cristo está siendo direccionada para ser una “Iglesia para los Rothschild”?

[1] En https://www.aldomariavalli.it/2021/02/26/roma-sin-papa-es-bergoglio-no-pedro/

[2] Una insistencia constante en los primeros años del pontificado de Bergoglio ha sido el mandato de “no hacer proselitismo”.

[3] Aldo Maria Valli, artículo citado en nota 1.

[4] Es raro que no figurara su nombre oficial de Francisco.

[5] Muchas más son las citas de las enseñanzas de san Juan Pablo II y de Benedicto, junto con pronunciamientos de algunas conferencias episcopales y el Concilio Vaticano II. Por el contrario, apenas llegan a 10 las citas del magisterio anterior al siglo XX.

[6] Para más datos, véase el artículo “Las citas de ‘Fratelli Tutti’”, publicado por Infovaticana el 13 de octubre de 2020, en https://infovaticana.com/2020/10/13/las-citas-de-fratelli-tutti/

[7] En https:/www.adnkronos.com/papa-francesco-alladnkronos-covid-corruzione-benedetto_67QhcspaDJroLUEDPKKZVk?refresh_ce

[8] En https://www.avvenire.it/chiesa/pagine/intervista-galantino-finanze-vaticane-e-obolo

[9] En https://www.reutersevents.com/sustainability/lady-de-rothschilds-road-vatican#.X9jS8nEy-nE.twitter. Cumplen funciones similares a las del obispo cristiano, el episcopos [que supervisa y vigila]. No hay políticos entre sus miembros, lo que permite suponer que éstos han de ser simples administradores o gerentes de las políticas que impulse el Concejo, asociado con el Vaticano.

[10] En https://www.inclusivecapitalism.com/about/. Como se puede apreciar, para esta iniciativa-proyecto no existe la cooperación del Estado como entidad rectora.

[11] Artículo publicado por Andrew Ross SorkinJason KaraianMichael J. de la MercedLauren Hirsch and Ephrat Livni el 8 de diciembre en el New York Times, con el título “The Pope blesses the Business Plans” [El Papa bendice los planes de negocios], en https://www.nytimes.com/2020/12/08/business/dealbook/pope-vatican-inclusive-capitalism.html

[12] Publicado el 8 de diciembre en https://www.prnewswire.com/news-releases/the-council-for-inclusive-capitalism-with-the-vatican-a-new-alliance-of-global-business-leaders-launches-today-301187931.html

[13] En https://www.reuterevents/sustainability/lady-de-rothschilds-road-vatican#.X9jS8nEy-nE.twitter

[14] En https://www.afr.com/news/home/20121004005962/en/Business-and-Policy-Leaders-Launch-Worldwide-Initiative-to-Promote-“Responsible-Inclusive-and-Ethical”-Capitalism. Como destaca el autor de este artículo, Alan Feuer, ya en el 2015, los impulsores de esta Iniciativa inclusiva son “esos extraños multimillonarios que se están convirtiendo en marxistas”.

[15] En https://www.businesswire.com/news/home/20121004005962/en/Business-and-Policy-Leaders-Launch-Worldwide-Initiative-to-Promote-“Responsible-Inclusive-and-Ethical”-Capitalism

[16] En https://www.reutersevents.com/sustainability/lady-de-rothschilds-road-vatican#.X9jS8nEy-nE.twitter.

José Arturo Quarracino

Es Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Nacional de Buenos Aires y ha sido catedrático de Teología, Seminario de Antropología Cristiana, Ética Profesional, Filosofía y Lógica, y Filosofía de la Educación en la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social de la Universidad del Salvador. También catedrático en Maestría de Ciencias de la Legislación, en la Legislatura de la Provincia de Entre Ríos; y en el Instituto Superior de Comunicación Social Don Bosco, entre otros. Ha destacado como traductor de obras en alemán, español, inglés, italiano, francés y portugués y es conferencista en temas de Vida, sexualidad, nuevo orden mundial y geopolítica. Es autor de la obra Geopolítica y Aborto. Y en coautoría con Juan Carlos Vacarezza ha publicado “Argentina: La visión de Juan Domingo Perón”, “La Comunidad Organizada”, y otras. Es también corresponsal en Argentina de “Imperium News”.

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