OPINIÓN POLÍTICASaberes y sabores.- La esperanza del sueño del hombre despierto.

ACNjunio 15, 2021

El filósofo griego Aristóteles afirmaba que la esperanza es el sueño del hombre despierto, como una visión utópica de algo en un futuro cercano, pero, sobre todo, de tu capacidad y determinación para alcanzar tus propios sueños e ilusiones.

Quise navegar e internarme en las profundidades esas aguas de la opinión pública, pensaba que el camino sería muy fatigante y aburrido, además de ir solitario, pero la verdad es que no, llega un momento en que empiezas a ver más y más barcos, con navegantes que en su día pensaron tal vez lo mismo, y curiosamente, a todos esos navegantes les pasó algo parecido, pensaron que había algo más allá y los juzgaron exactamente igual, ya saben, mal de muchos, consuelos de tontos.

Hace tiempo que perdí la costa, y ahora navego en un mar inmenso con la esperanza de ver tierra de nuevo. Perderse en el océano tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes. Traigo a mi memoria ese anhelo ferviente de alcanzar, preservar el bien común para toda la sociedad, pero lamento que hoy en la actualidad esa llegada aún está lejos de alcanzar la tierra firme.

Miren nada más, los partidos que no alcanzaron el mínimo del 3% para continuar son RSP, partido ligado a Elba Esther Gordillo, fue el que menos votos obtuvo en la elección con 1.77%del total, FxM, vinculado al Senador de Moderan Ricardo Monreal, tampoco mantendrá el registro al obtener lo equivalente a 2.47%. Mientras que el PES, cuyo dirigente es Hugo Erik Flores, exsuperdelegado del Gobierno federal en Morelos consiguió 2.74%. dejando a este último sin registro por segunda vez en tres años.

Lo interesante es que en estos ocho meses que existieron estos partidos, el PES recibió 191 millones 815 mil 482 pesos, mientras que el RSP y FxM recibieron 186 millones 398 mil 814 dada uno, imagínate ¿cuánto pudo haberse hecho con todo ese dinero?

Eso no les basta, parece que el hombre, ese ser racional y libre que evoluciona a partir del conocimiento generado y transmitido de generación en generación, no ha logrado encontrar en este siglo XXI la fórmula que permita un desarrollo armónico y sustentable. Habiendo transitado por las corrientes del siglo XX, cuando se contrastaron cosmovisiones —la manera de ver e interpretar el mundo— aparentemente opuestas, como el individualismo capitalista y el colectivismo marxista, el hombre moderno se encuentra inmerso en un remolino de gran fuerza e intensidad de mezcla de sentimientos desenfrenados que le provocan confusión en la que no alcanza a atisbar —a observar con atención, pero con disimulo a la vez— cuál es el verdadero camino hacia la ansiada esperanza, para este pueblo mexicano.

Por ello pretendo sumarme a las voces de aquéllos que encuentran en el bien común, ya no un concepto, sino una verdadera filosofía de vida. Conforme a la naturaleza social del hombre, el bien de cada cual está necesariamente relacionada entre sí. Por bien en común es preciso entender el conjunto de aquellas condiciones de vida social que permite a los grupos y a cada uno de sus miembros conseguir su desarrollo pleno y perfección, el bien común afecta la vida de todos, exige la prudencia por parte de cada uno, y más aún por la de aquellos que ejercen la autoridad.

La esperanza de ver un México lindo y querido tiene que darse donde se respete la dignidad de las personas, sus costumbres, creencias y tradiciones, así como la conservación de la vida, de las familias, riqueza de su cultura. Estoy de acuerdo que debemos adaptarnos a los nuevos tiempos y retos que se presentan, pero sin perder nuestra identidad como mexicanos.

Si hay que navegar contracorriente, hay que hacerlo como valerosos guerreros defendiendo la soberanía e identidad nacional, esa es la esperanza “del sueño del hombre despierto” que moviliza su capacidad y determinación, para alcanzar los sueños e ilusiones viables, posibles y verlos materializados.

¡No nos cansemos de gritar!, de despertar el silencio de las conciencias adormiladas que toda vía cree que el gobierno va a venir a solucionar la problemática en la que estamos inmersos, lo que no hagas por ti, por los demás, nadie o pocos lo harán. La esperanza cierta es navegar en esas aguas profundas, remando con convicción involucrado en el bien hacia los demás.

 

RUAN ÁNGEL BADILLO LAGOS.

ACN

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