EuropaIGLESIA EN MOVIMIENTOFrancisco no aceptó la renuncia del impulsor del cismático Camino Sinodal alemán, pero hasta el cardenal Kasper critica con contundencia la Asamblea sinodal alemana.

ACNjunio 10, 2021

El cardenal Walter Kasper se ha mostrado absolutamente crítico con la asamblea sinodal de la Iglesia católica en Alemania. Asegura que «está más allá de mi imaginación que demandas como la abolición del celibato y la ordenación de mujeres al sacerdocio» alcancen un apoyo mayoritario en toda la Iglesia y pregunta por qué no se ha hecho más caso a la carta del Papa a los católicos alemanes. Además, dice que los católicos alemanes tienen más que aprender de la Iglesia en el resto del mundo que al revés.

En una entrevista concecida al «Passauer Bistumsblatt» Kasper dijo que el camino sinodal «realmente no presenta una buena imagen al público. Estoy muy preocupado, pero soy cauto a la hora de hacer un juicio global definitivo. Hasta ahora escuchamos voces individuales, en parte estridentes, y grupos individuales públicamente ruidosos, pero todavía no tenemos un texto de resolución».

Para empezar, asegura Kasper, puede haber sido bueno dejar que se manifestaran diversas opiniones sin filtrar, «pero está más allá de mi imaginación que demandas como la abolición del celibato y la ordenación de mujeres al sacerdocio puedan eventualmente encontrar la mayoría de dos tercios de la conferencia episcopal o encontrar consenso en la Iglesia universal».

El purpurado asegura que aún no ha perdido la esperanza de que las oraciones de muchos fieles católicos ayuden a encauzar el camino sinodal por las vías católicas.

«¿Por qué no se ha tomado más en serio la carta del Papa Francisco

Kasper continua criticando el Camino Sinodal por su debilidad estructural:

«No es ni un sínodo ni un mero proceso de diálogo. Ahora bien, al principio es un proceso de diálogo, luego tiene la palabra la Conferencia Episcopal y, finalmente, en cuanto a las exigencias de la Iglesia universal, le toca al Papa; además, cada obispo es libre de adoptar en su diócesis lo que le parezca oportuno».

El cardenal indica que resulta difícil imaginar cómo se va a llevar todo eso a un denominador común, en vista de la evidente desunión de los obispos alemanes. Además, asegura que hubo un defecto de nacimiento aún más grave en cuanto al contenido y pregunta:

«¿Por qué el Camino Sinodal no se tomó más en serio la carta del Papa Francisco y, como corresponde a un Sínodo, consideró las cuestiones críticas a la luz del Evangelio?».

El cardenal también advirtió a la Iglesia en Alemania de que no debe intentar llevar a la Iglesia universal por el camino alemán con la vía sinodal:

«Los alemanes gozamos de respeto en el mundo por nuestro pensamiento claro, por nuestro talento organizativo, por nuestra voluntad de donación, también por la teología. Pero también observo que otros pueblos reaccionan con irritación cuando damos la impresión de que queremos marcarles el rumbo según el lema: “El mundo será curado por la naturaleza alemana”. Vemos una y otra vez que los temas discutidos en el Camino Sinodal no juegan un papel destacado en otros países».

«Sin duda», hay una profunda crisis de la Iglesia Católica en Alemania.

«No tenemos por qué aparecer sólo como maestros, otros también tienen algo que ofrecer de lo que podemos aprender», continua Kasper. Cuando vemos, por ejemplo, lo que ocurre en las parroquias romanas, en Estados Unidos o -en condiciones completamente diferentes- en África en materia de catequesis, entonces Alemania es una «zona de emergencia catequética».

El purpurado pone el ejemplo de la catequesis de preparación al matrimonio y la catequesis familiar:

«Donde se hace bien, hay jóvenes, familias jóvenes con hijos en los servicios dominicales, que en Alemania se pueden contar con los dedos de una mano. Otros, por supuesto, se dan cuenta de esto, no encuentran el estado actual de la Iglesia Católica en Alemania particularmente atractivo, y sienten poco deseo de imitarnos».

Kasper considera que la Iglesia en Alemania se encuentra «sin duda» en una profunda crisis y en un desafío histórico trascendental.

«La respuesta adecuada es un sínodo que analice los signos de los tiempos y el complejísimo trasfondo de la crisis, y escuche en oración lo que el Espíritu Santo, como intérprete del Evangelio, tiene que decirnos en esta situación», dijo textualmente el cardenal. La crisis y el desafío son demasiado grandes para resolverlos sólo con reformas estructurales. Sin duda, las reformas estructurales son necesarias no sólo hoy, sino siempre. Pero no podemos imaginar que la Iglesia pueda hacerse. La renovación debe provenir de un crecimiento interior de la fe, la esperanza y el amor»,

 

Katolisch/InfoCatólica-

ACN

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