Desde el IPO han indicado a los medios de comunicación portugueses que en el momento de administrarle la vacuna del COVID-19 -de Pfizer-, su trabajadora no experimentó ningún “efecto indeseable ni en el momento de la vacunación ni en el de los días siguientes”.

En todo caso lo que provocó realmente esta muerte todavía está por determinar, algo que el IPO espera que concrete la autopsia que se practicará en las próximas horas al cadáver. Así lo deja entrever en el comunicado que el Consejo de Administración del instituto portugués ha remitido a los medios de comunicación donde expresa su pésame a los familiares y amigos de la fallecida. “Una pérdida igualmente sentida en el IPO de Oporto”, concluye.


 

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Con información de Faro de Vigo