EL MUNDOEn busca de legitimidad: Maduro y su farsa electoral vs. Guaidó y su consulta estéril.

En un combate frontal se desarrolla en simultáneo el fraude de Maduro este domingo y la consulta popular de Guaidó que se extiende hasta el 12 de diciembre
ACNdiciembre 6, 2020

Este año el mundo esperaba ver en el ring a Floyd Mayweather y Manny Pacquiao, pero esa pelea aún no tiene fecha. Quienes sí subirán al cuadrilátero este domingo serán Nicolás Maduro y Juan Guaidó que disputarán el liderazgo en Venezuela para validar no sólo sus nombres sino también sus estrategias después de dos años en lucha permanente.

Maduro y Guaidó necesitan medir su músculo político. Por su lado, el régimen negoció un “pacto entre las fuerzas chavistas y una pequeña facción de partidos formalmente opositores para dar un piso institucional a sus procesos consultivos, apartar del camino a los sectores de la desobediencia liderados por Guaidó y contribuir, al mismo tiempo, al crecimiento de estas formaciones emergentes”, analiza El País.

En el caso de Maduro, el 6-D le permitiría lavar el fraude de las presidenciales de hace dos años, donde se adjudicó la victoria de las elecciones que lo mantendrán en el poder hasta 2025, apunta la agencia alemana DW.

Para el New York Times solo “son otro trámite en la larga lucha del chavismo por conseguir una legitimidad internacional que destrabe las sanciones que han impuesto al régimen algunas naciones”.

Con una estrategia 

El trasfondo de este domingo para los socialistas es “desmontar y poner bajo su control a esta última institución democrática que existe en Venezuela. Pero la democracia es peligrosa y Maduro no está dispuesto a volver a vivir una derrota sorpresiva como la de 2015, cuando la oposición ganó la mayoría del parlamento”, subraya el New York Times.

Para Maduro, “la mejor manera de salir de la crisis es profundizar la crisis. La apuesta por desgastar al adversario volvió a funcionar y ahora está en la fase del contraataque. Si la experiencia del parlamento opositor y del liderazgo de Juan Guaidó representó —en algún momento— el regreso de la alternancia política al país, hoy esa esperanza está liquidada”, sentencia el medio estadounidense.

Dos minorías que buscan ratificarse

En este orden de ideas, el periodista Eugenio Martínez, especialista en la fuente electoral, considera que tanto el fraude convocado por el régimen como la consulta popular de la oposición son jornadas que no movilizan a la población y se espera en ambos casos una participación tímida.

De acuerdo con su análisis, ninguno de estos dos eventos aportan una solución a la crisis que atraviesa el país. Por el contrario, solo ofrecen a los líderes de dos minorías la oportunidad de legitimarse, según expresó en su cuenta en Twitter.

Corrupción electoral intensa

Para un resultado a favor “el régimen se garantiza la victoria con la compra de votos, la censura y el uso de unas sospechosas máquinas de votación”, asegura La Razón.

Y para esta meta de la “la farsa electoral» se creó “un sistema para favorecer a los candidatos del oficialismo”. Pero “el chavismo maneja una campaña electoral que mantiene la ilusión de que se trata de una competencia democrática”.

Elección fraudulenta de origen 

El seguimiento del Observatorio Electoral Venezolano reporta “chantajes hechos por candidatos del oficialismo para la entrega de bonos en efectivo y campaña con recursos de la ayuda humanitaria enviada a Venezuela por Unicef”.

Las ansias de poder se evidencian en las transmisiones televisadas, mensajes presidenciales llamando a votar por el partido oficialista y la promesa de premiar a las 100 comunidades que tengan el mayor porcentaje de participación el 6-D, detalla la ONG.

Todo ello se desplegó mientras «más de un millón de electores fueron migrados de centro electoral sin solicitarlo y a cuatro de cada 10 afectados el nuevo centro le queda más lejos de su residencia, lo que constituye una vulneración del derecho al voto».

No obstante, esta elección se considera fraudulenta desde su origen. La convocó una Asamblea Nacional Constituyente ilegítima y la organiza un Consejo Nacional Electoral conformado por rectores que se designaron sin seguir los procedimientos establecidos en la Constitución.

La Carta Magna faculta al parlamento para la escogencia de los rectores electorales, pero argumentando un supuesto desacato, los nombró el Tribunal Supremo de Justicia del régimen. Este tribunal también se considera ilegítimo, ya que los magistrados fueron designados de manera exprés, saltándose los lapsos constitucionales.

Guaidó en jaque

“Los partidos opositores defienden la consulta porque esperan sea avalada con una participación superior a los más de siete millones de participantes para así evidenciar la pérdida de apoyo popular al régimen de Maduro”, señala Ok Diario.

El embajador de Guaidó en España, Antonio Ecarri, apunta que “la consulta llega porque no hay alternativa» Pero a dos días de responder a las tres preguntas de la consulta —si exigen el cese de la usurpación a Nicolás Maduro y convocan la realización de elecciones libres, justas y verificables; si rechazan el evento del 6 de diciembre; y si ordenan adelantar gestiones ante la comunidad internacional para rescatar la democracia—, “la campaña para este proceso sigue estando tan fría como la de las elecciones parlamentarias que, contra viento y marea, celebrará el régimen de Maduro el próximo domingo”, destaca El Tiempo.

“La oposición venezolana está viendo cómo se alejan decenas de sueños y se pierden en el recuerdo las promesas incumplidas que pusieron en entredicho la credibilidad de Juan Guaidó, cuya figura está rodeada de incógnitas que quedarán despejadas con la instalación del nuevo Parlamento el 5 de enero», añade el medio colombiano.

Lo que no está en discusión es que “la popularidad del opositor descendió de manera proporcional al incumplimiento de compromisos adquiridos con un pueblo exigente y sediento de progreso, y la desconfianza se incrementó hasta un punto sin retorno”, sostiene El Tiempo.

Los mismos nombres que en otro momento defendían con uñas y dientes a su «presidente», hoy descargan su ira a través de redes sociales, donde se desahogan con furia y piden explicaciones que, al parecer, nunca llegarán.

Los opositores tradicionales continúan siéndolo, pero ¿cuántos siguen brindando su apoyo a Guaidó? La respuesta está por saberse cuando él o el dictador caiga por nocaut.

Con infromación de Panam Post/Gabriela Moreno

ACN

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