CULTURA RELIGIOSAEL MUNDOLIBERTAD CATÓLICALos fieles católicos de Damasco desafían el cierre de templos y la obligación de comulgar en la mano.

Mons. Samir Nassar, arzobispo maronita de Damasco ha escrito una carta en el que describe el rechazo de los fieles católicos al cierre de iglesias y al mandato de comulgar en la mano, lo cual califica como una demostración de «su confianza en la Divina Providencia».
ACNdiciembre 4, 2020

El prelado maronita escribió la carta titulada «Superando el Miedo», en la que relata la situación en general de los católicos en Siria, pero con mención específica a la situación provocada por la pandemia de COVID-19.

El Arzobispo describe con doloroso detalle las penurias que soportan los católicos en Siria, señalando que hay un estado de «verdaderas penurias económicas». Hay «colas interminables fuera de las panaderías y las gasolineras», así como «una falta de gas doméstico, y una inflación galopante».

Sin embargo, Nassar señala en particular la reacción de los fieles a la propuesta de cierre de iglesias como un supuesto intento de mitigar la propagación del virus. «Frente al Covid-19 los fieles han protestado contra el cierre de las iglesias y han continuado viniendo a la misa diaria», dijo.

De hecho, no sólo eso, sino que los fieles también se han resistido a la decisión de ordenar la recepción de la Santa Comunión en la mano, eligiendo recibirla en la lengua. «Muchos se sienten incapaces de seguir las directivas de los obispos para recibir la Sagrada Comunión en la mano e insisten en recibirla en la lengua como lo harían normalmente, desafiando así la pandemia y mostrando su confianza en la Divina Providencia».

El Arzobispo Nassar también llamó la atención sobre el efecto perjudicial que las medidas de bloqueo están teniendo en la población, diciendo que el miedo y las dificultades financieras se incrementan enormemente: «Covid-19 ha hecho la vida social de la gente casi insoportable, y ha aumentado su miedo y soledad.»

«El cierre de las fronteras internas, junto con la obligación de hacerse una prueba de coronavirus cada vez que se quiere cruzar dichas fronteras supone un gasto extra, y a veces un verdadero problema para las familias; los taxis a menudo no pueden funcionar y los que no tienen trabajo o recursos sufren aún más dificultades. Los problemas se agravan especialmente en la atención médica y hospitalaria, que se enfrenta al creciente número de médicos que abandonan el país y a la falta de medicamentos disponibles».

Desde Pentecostés, dice Mons. Nassar, la iglesia en Damasco ha estado «viviendo un tiempo de reflexión orante». Está buscando «una nueva forma de llegar a los demás con un nuevo enfoque pastoral».

El arzobispo concluye su carta planteando una pregunta relacionada con el futuro de la Iglesia en Siria: «¿Sabremos cómo continuar este viaje para poder celebrar el verdadero perdón ante el Divino Niño?»

Con información de InfoCatólica

ACN

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