CULTURA RELIGIOSAEN MÉXICOFORMACIÓN RELIGIOSALa importancia de llamarse Emilio

ACNnoviembre 8, 2020

Con la novedad de que las elecciones en Estados Unidos no tendrán un pronto resultado. Mientras tanto, la polarización va en aumento entre los estadounidenses, con un presidente-candidato nada prudente, que en un momento dado demandó parar el conteo de boletas, acusando fraude en favor de su contrincante, amén de que grupos de sus seguidores van tomando las calles y se prevén posibles desmanes. Paciencia, ya veremos lo que sucede, aunque por el momento el más cercano al triunfo parece ser el candidato demócrata. 

Sin embargo, como en el beisbol, esto no se acaba hasta que se acaba. Mientras no haya resultados es difícil predecir la situación que espera a México; si gana Trump ya sabemos que insistirá en su hegemonía sobre nuestras autoridades, mientras que en el caso de que ganara Biden, un tipo más prudente y mesurado, se dice que nos podría ir mejor. Como hemos dicho, ya veremos. 

Y mientras con el vecino del Norte seguirá la intranquila espera, en nuestro suelo patrio las cosas parecen retomar su rumbo en cuanto al manejo mediático de los problemas. La semana que recién terminó apareció en escena un fuerte involucrado en la llamada Estafa Maestra, por la cual Rosario Robles sigue en prisión -injustamente, dicen sus abogados. El caso es que el señor Zebadúa busca acogerse a la figura de criterio de oportunidad (testigo protegido) para que -como Emilio Lozoya- evite pisar la cárcel, aun cuando es un fuerte aspirante a ello. 

¿Por qué decimos esto?, simple y sencillamente porque Zebadúa fue el oficial mayor de Robles en la Sedatu y en la Sedesol, y como tal era el responsable del manejo de los recursos. Testigos señalan que fue fundamental en el desvío de dinero público. Sólo para ilustrar, tres personas que trabajaron con Robles de 2012 a 2018 —y cuyos testimonios fueron usados por la Fiscalía General de la República (FGR) desde la primera audiencia contra la exsecretaria federal—, mencionaron a Emilio Zebadúa como cómplice, pues acompañó a Robles en las dos dependencias como oficial mayor. 

Esa es la importancia de llamarse Emilio en la 4T, pues Zebadúa, como su tocayo Lozoya, busca la protección de la justicia con el convencimiento de que como soplón puede vivir en libertad y con sus propiedades libres de cualquier amenaza. Y hablando de Lozoya, precisamente, estos días volvió a ponerse de moda en un nuevo capítulo del tele-dramón que protagoniza; resulta que ahora la FGR liberó orden de aprehensión contra el que fuera secretario de Hacienda en el gobierno de Peña Nieto, Luis Videgaray Caso. 

La supuesta orden de captura se da tras una nueva declaración del señor Lozoya que ha llevado a la FGR a acusar a Videgaray de traición a la Patria. Si tienen cómo probarlo, que lo detengan, pero si van tras de él sin sustento y sólo por lo que les ha dicho Lozoya, menudo ridículo harán. Vaya, si Videgaray es culpable, que pague, aunque hasta el 

momento la autoridad se ha reservado hacer público el delito por el que se acusa al ex funcionario de traición a la patria, entre otras cosas. 

Este culebrón mediático tiene mucho todavía para entretener al pueblo.

Con información de Nuestra Voz/Editorial

ACN

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