CULTURA RELIGIOSAEN MÉXICOFORMACIÓN RELIGIOSAHomilía del Obispo de Campeche del domingo XXIX T.O.

ACNoctubre 18, 2020

La misión es ser Iglesia 

Para el Domingo Mundial de las Misiones, cada año, el Papa emite un mensaje con un texto slogan para motivar esta dimensión transversal e importante en la Iglesia. Para este atípico 2020, el papa Francisco ha escogido una frase de la vocación del profeta Isaías, que viene acotada en su mismo libro: “Aquí estoy, Señor, envíame” (Is 6,8).

La misión se encuadra como respuesta a la pregunta del Señor: “¿A quién enviaré?”. Dios nos llama a participar en la misión. La llamada vocacional misionera nace y brota del corazón de Dios, de su amor entrañable por nosotros.

El Papa no soslaya los sufrimientos, tristezas y flagelos que ha ocasionado la aparición y súbita dispersión del Covid-19. El Romano Pontífice cita su estrujante intervención, en aquella desolada Plaza San Pedro, otrora espacio de multitudes. Pronunció el Papa argentino: “Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos”. También nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos” (27 marzo 2020).

En este contexto de fragilidad humana, el sucesor de Pedro resalta el llamado a la misión, y subraya la invitación a salir de nosotros mismos, de nuestros egoísmos e individualismos. La misión aquí y ahora es compartir, servir e interceder. La crisis del coronavirus y la insistente indicación al confinamiento, no debe ser un motivo para la depresión o la tristeza, sino una ocasión para pasar del ‘yo-temeroso’ al ‘yo-reencontrado’.

En el objetivo general del Plan Diocesano de Pastoral de la Diócesis de Campeche se nos recuerda que cada parroquia (por ende, cada institución de la Iglesia) debe ser evangelizada y evangelizadora. Eso nos mantendrá siempre en camino de misión, en ser una Iglesia en salida, en propiciar que la Palabra de Dios sea anunciada desde las terrazas y la luz de Dios venza toda oscuridad.

IGLESIA EN SALIDA

La misión es la Iglesia en salida. No es un programa ni una intención que se logra mediante un esfuerzo de voluntad. Es Cristo quien saca a la Iglesia de sí misma, de su confort, de su pasivo esperar, como dice el Documento de Aparecida, al activo acudir.

La misión debe ser constante, permanente. Porque el amor de Dios es para todos, como lo ostenta el sacrificio de Cristo en la cruz (cf. Jn 19, 28-30). La vida humana nace del amor de Dios, crece en el amor y tiende hacia el amor. Nadie está excluido del amor de Dios. La misión es la respuesta libre y consciente a la llamada de Dios.

Para que la misión se dé, Dios nos pide disponibilidad. Él nos llama. Quiere, sin embargo, que nosotros nos dispongamos a llevar su mensaje por doquier, como nos lo manda Cristo resucitado en los Evangelios de San Mateo (28) y San Marcos (16).  Comprender lo que Dios nos está diciendo en estos tiempos de pandemia, también se convierte en un desafío para la misión de la Iglesia. ¿Cómo misionar entre los enfermos, los que mueren solos, los desahuciados, los que pierden empleos, los que padecen hambre, los perseguidos?

La colecta que se realiza en este domingo es para apoyar la misión que lleva a cabo la Iglesia, a través de las Obras Misionales Pontificias.

¡Aquí estoy, Señor! ¡para hacer tu voluntad! 

ACN

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