El sacerdote Mario Ángel Flores, rector de la Universidad Pontificia de México (UPM) definió como “una provocación fuera de contexto”, la carta que entregó recientemente la esposa del presidente de la república, Beatriz Gutiérrez Müller, al Papa Francisco, en la que pide que Iglesia Católica, monarquía Española y Estado mexicano, ofrezcan disculpas a los pueblos originarios por la conquista de 1521, al tiempo que refirió que no merece discusión porque el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, “actúa por ignorancia o por maldad para provocar una discusión”.

En una entrevista con el Heraldo Radio, dijo que para responder a esos ataques “fuera de contexto” y repletos de “mentiras”, hay que centrarse en lo respondió el Papa Francisco en la última encíclica que presentó el 4 de octubre, día de San Francisco de Asís, donde invita a construir juntos una nueva sociedad, una fraternidad donde toda la humanidad quede incluida, una amistad social que implica ciertos aspectos políticos.

Añadió que, en dicho comunicado papal, que tituló: “Todos hermanos” (Tutti fratelli), retoma la frase de Francisco de Asís y ahí se critica el neoliberalismo con mucha fuerza, con alusión al materialismo consumista”.

Asimismo, sin mencionar a López Obrador, el Dr. Ángel Flores, refirió que dicho documento del Pontífice “critica también el populismo, porque manipula y empobrece al pueblo y no le ofrece nada más que palabras”.

Añadió que el mensaje de esa encíclica es que “construyamos una sociedad nueva más allá del rencores y enfrentamientos en la fraternidad de la humanidad”.

Sobre los dichos del Presidente y las posibilidades de que puedan dividir a fieles, el rector de la UPM, dijo que “más bien pueden provocar una reacción de algunos sectores de la sociedad contra la Iglesia”.

“Más allá de los fieles, es la sociedad la que se divide”, remató.

En ese contexto, recordó el caso del retiro de la estatua de Colón en Paseo de la Reforma:

“Quitan a Cristóbal Colón y los cuatro frailes que están ahí, que son talvez el símbolo más noble de todo lo que sucedió ahí, en ese tiempo, el encuentro de dos mundos, Cristóbal Colón con su arrojó, sus sueños y su iniciativa, logra unir los continentes y de esta manera poder traer lo mejor y llevar lo mejor de ambos”,

consideró.

Planteó que “también llegaron otras cosas, pero la figura de Cristóbal Colón es la más noble y ni siquiera pisó la tierra mexicana, llegó a las islas, pero al quitarla estamos como adelantando cierta controversia”.

“Qué sentido tiene no reconocer lo bueno del pasado y solamente fijarnos en lo que otras generaciones en otras circunstancias hicieron mal o lo permitieron, y no más bien ocuparnos en lo que nosotros hoy debemos construir”,

reprochó.

Infiere alto grado de ignorancia en Carta

Aseveró que la carta tiene dos momentos, la forma y el contenido: “sobre el contenido, -no es la primera vez que lo expresa-, aunque hubo un extrañamiento la primera vez, nadie pensó que se repetiría, porque esto puede significar ignorancia o una grave falta de sentido de los contextos históricos”.

Y, aclaró con una interrogante: 2por qué ignorancia, porque la Iglesia ha repetido en varias ocasiones, esa mea culpa, en lo que a ella toca, de lo que sucedió hace 500 años, donde al mismo tiempo se realizaron cosas extraordinarias”.

“Hubo sí una agresión por parte de los conquistadores, pero la Iglesia llega con el Evangelio, con la cruz, con los misioneros, los monjes. Podríamos mencionar a Bartolomé de las Casas, el Tata Vasco, Fray Juan de Zumárraga, Antonio de Montesinos, a tantos que defendieron verdaderamente a los indígenas”,

estableció.

Sobre la forma, criticó el oportunismo sin ningún cuidado diplomático, ya que la visita en realidad era para pedir una concesión a la Santa Sede, al Vaticano, -porque- entendamos que no sólo depende del Papa la decisión (…), el préstamo de cuatro códices antiguos y en medio de esta carta: primero, una adulación al Santo Padre y después la presentación del gobierno de México, como un gobierno centrado en principios de honestidad, justicia y amor al prójimo; entonces ahí en esa presentación ya nos pone a dudar un poco sobre el verdadero sentido de esa misiva”.

“Después aprovecha para poner dos temas polémicos que no tienen nada que ver con el motivo de la visita, así que, en ese sentido, debemos preguntarnos: o ¿Hay una ignorancia? O, ¿Hay cierta maldad?”,

reflexionó.

Lamentó que se “pusiera en un mismo paquete a todos, no sabiendo distinguir que, si algo hizo la Iglesia, fue valorar las culturas y desarrollar a través del Evangelio un plan civilizatorio, y durante más de tres siglos construir un proyecto de nación, donde los pueblos indígenas, si bien diezmados por la situación, la otra parte de la corona subsistieron y siguen presentes”.

Sobre las tres ocasiones en que la Iglesia ha pedido perdón, recordó que “lo hizo Juan Pablo hace 38 años cuando celebraron los 500 años de la llegada de Colón, un 12 de octubre. Lo hizo en 2007 Benedicto XVI después de su viaje a Brasil en Aparecida y, finalmente, cuando vino el Papa Francisco en 2013 y estuvo en Chiapas con las comunidades indígenas”.

El rector de la UPM indicó que “no es tiempo de estar mirando al pasado, sino tomar nuestra responsabilidad en el presente, los gobiernos, la sociedad, porque los pueblos indígenas siguen marginados, 500 años después. ¡Eso no es asunto ni de la Iglesia ni de la Corona española!”.

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