CULTURA RELIGIOSAEN MÉXICOFORMACIÓN RELIGIOSALIBERTAD CATÓLICACdMx. Canónigo de Basílica de Guadalupe: Arquidiócesis de México resiente falta de profetismo y ausencia del pastor

ACNagosto 26, 2020

En la arquidiócesis de México hay una falta de guía certera e iluminación contundente en la fe, tan necesarias en el caminar concreto, individual y social, de todos los miembros del Pueblo de Dios, principalmente de los hermanos laicos. Así lo estima Juan de Dios Olvera Delgadillo, canónigo del cabildo de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe quien, echando mano de su amplio amplio patrimonio teológico, comparte en entrevista a este blog el difícil panorama que podría comprometer el patrimonio de la fe y del magisterio de la Iglesia particularmente en la arquidiócesis de México la cual, en últimas fechas, ha sido señalada con particular vehemencia por la ausencia de quien debería ser padre y pastor, el arzobispo Carlos Aguiar.

El canónigo de Guadalupe se convierte así en el tercer miembro de un cabildo quien alza la voz ante lo que ya se viene perfilando como un crudo y atroz invierno eclesial. Sin rodeos, Juan de Dios Olvera matiza estos riesgos que podría poner al borde del desfiladero a muchos en su fe tocando aspectos sensibles y polémicos sin dejar de lado la disciplina de la Iglesia y que toca en este diálogo para nuestros lectores.

Padre Juan de Dios, ¿Cuál debería ser la misión de un pastor en un escenario tan complicado como el que vivimos actualmente?

-La misión de un pastor  y su presbiterio es guiar en la fe al Pueblo que se le ha encomendado, confirmarlo en ella, y no en una fe abstracta, sino vivida concretamente en ambientes complejos y desafiantes, que por ello mismo requieren de la palabra que puntualice e ilumine la fe, máxime cuando el ambiente social, los medios de comunicación social introducen criterios contrarios a la fe misma, ahí es donde se requiere que el pastor dé testimonio de la fe, confirmando con la Palabra y la acción la fe del Pueblo de Dios y afrontando, no rehuyendo, las cuestiones contrarias propuestas por una sociedad secularizada.

Pero parece que en la arquidiócesis de México la situación es diametralmente distinta, el pastor está ausente, no hay una acción profética en la verdad…

-El pastor no debe enmudecer por temor al lobo que acecha al rebaño, ni por halagos, ni por intereses pues no debe ser un asalariado que sólo le interese el punto económico. Debe proponer con claridad la fe y dar testimonio de esta, alejándose lo más posible de las componendas de “lo políticamente correcto”. Es muy necesario para todos los laicos que su Pastor, el Cardenal Carlos Aguiar Retes, ilumine con el Evangelio su realidad concreta -tan compleja en la actualidad: pandemia, crisis económica, social, de seguridad, etcétera.

¿Cuáles podrían ser esos “botones de muestra” de la ausencia de iluminación y de profetismo en la arquidiócesis de México?

-Enumero algunos: Se da la ausencia de una voz orientadora en temas muy sentidos e importantes para la vivencia de la fe concreta, la falta del anuncio de la verdad de Cristo y de la salvación que resplandecen en la figura de la Virgen, por ejemplo. Todo lo que implica la ausencia en estos años de la celebración arzobispal de la Virgen Asunta en nuestra catedral, de la cual Ella es patrona, y por ende, en nuestra arquidiócesis como se ve en el escudo mismo de nuestro arzobispado y en los documentos oficiales de la arquidiócesis de México. Todo lo que significa la celebración de María Reina, como lo afirmó Pío XII en “Ad Caeli Reginam” del 11 octubre de 1954. Para el creyente es la certeza de la existencia de la patria eterna, del Cielo, a donde llegaremos si estamos con Cristo al término de nuestra existencia terrena y hacia dónde la Virgen nos orienta aceptándola como Reina de Cielo y Tierra. Por otra parte, otro importante botón de muestra, en este mismo sentido, es la ausencia de la profesión pública de fe en la Eucaristía a través de la procesión del Corpus Christi, una tradición importante que inexplicablemente desapareció de nuestra arquidiócesis. La verdad de fe es esencial para vivir el Evangelio concretamente, y es misión de la Iglesia y de los pastores suscitar la vivencia concreta de la Buena Nueva y esto es lo específico de la misión de ellos como se describe en el Evangelio de Mateo 28, 19-20 y en la Evangelii Nuntiandi número 14. Es lo que lleva al creyente en Cristo a comprometerse con su realidad y transformarla.

Solemnidad de la Asunción. Sin cardenal.

Solemnidad de la Asunción. Sin cardenal.

Sin embargo, en la arquidiócesis se viene presumiendo de una notable actividad virtual y social en estos tiempos difíciles, esto es según “pastoral creativa”. ¿Qué opina al respecto?

Tiene que ver con un tercer botón de muestra y esto es un aspecto importante del profetismo: la falta de iluminación de fehacia ante las situaciones sociales actuales tan dramáticas, desempleo, pobreza, endeudamiento de las familias, falta de oportunidades, inseguridad, debe explicarse en la fe la manera de iluminar el compromiso social de los diversos actores de la sociedad en relación con los más débiles cuyo número, por efecto de la pandemia, se prevé aumente dramáticamente. Esa iluminación no podrá ser sólo “online”, para muchos pobres no es fácil el acceso a equipos y servicios de computación e igualmente hay muchas zonas rurales de México donde no hay señal de internet.

En este tiempo de pandemia, hay otros hechos muy difíciles. Esas son las iniciativas contra la vida y la dignidad de las personas. ¿Cómo existe este vacío profético?

-Ese es un último botón de muestra, no menos importante y dramático: la ausencia de una palabra clara ante las propuestas legislativas en torno al aborto. Hay que tomar en cuenta que el aborto no es sólo un drama social o económico, ante todo es un drama de fe: se rompe gravemente la comunión con Dios al transgredir el Quinto Mandamiento, “No matarás”, y la consecuente pérdida de la vida de la gracia, así como la orientación hacia la separación definitiva con Dios, si no hay verdadero arrepentimiento. El genocidio del aborto, véanse las escandalosas cifras oficiales de los seres humanos abortados en nuestra Ciudad de México, en el que se implica a las víctimas-Madres con un fuerte drama socio-económico, de confusión y degradación para la dignidad de la mujer. Definitivamente las principales víctimas por supuesto son las miles y miles de vidas humanas truncadas y arrancadas, verdaderos pecados contra Dios, y verdaderos crímenes y asesinatos. Desde luego, dicho pecado del aborto no es igual de graveen una mujer que desesperada por su situación de abandono, violencia o pobreza, acude a la humillación de no poder tener un hijo más, que en ministros y funcionarios cuya intención es dañar permanentemente un valor, promoviendo y estableciendo como legal un antivalor, el aborto, con recursos ingentes a disposición, y todo ello impulsado con premeditación, alevosía y ventaja. Dicho esto, la fe católica expresa su convicción en el canon 1398 del Código de Derecho Canónico que dice: “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae, es decir, automática, inmediata. Por tanto, hay que decirlo con todas sus letras, todo aquel católico, sea ciudadano, médico, enfermera, diputado, senador, juez, ministro, político, gobernante, etc. que contribuye determinantemente a la realización de un aborto, más cuando por tratarse de una ley se extiende a muchísimos casos concretos, está excomulgado automáticamente, excluido de los sacramentos de salvación. Esto podría provocar muchos enconos, pero cabe mencionar que la excomunión es una medida de corrección e indica que se va hacia la condenación, a la reprobación absoluta y definitiva en espera de que la persona se dé cuenta, se arrepienta y corrija su vida. Se busca su salvación.

Fe on-line. Inequitativa.

Fe on-line. Inequitativa.

Hay grupos, incluso se dicen miembros de la Iglesia, apoyando el supuesto derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo. Tácitamente están respaldado la práctica del aborto…

-A veces, desgraciadamente, la estrategia en favor del aborto cuenta indirectamente con el apoyo de algunos sacerdotes, obispos y arzobispos quienes, por omisión, miedo, debilidad o por colaboracionistas ante el mundo y el gobierno en turno, no sólo no se enfrentan, en defensa del Pueblo cristiano, a semejantes propuestas del todo descalificables sino que, en lugar de ello, declaran lo “políticamente correcto”, diciendo y no diciendo, condenando y tolerando, no comprometiéndose, haciendo así su ministerio totalmente infecundo. Parte de sus declaraciones “políticamente correctas” es no mencionar con contundencia esta excomunión, que es netamente doctrina de la Iglesia, y peor aún negar que todos los promotores de las leyes en favor del aborto están excomulgados.

Aunque es una pena canónica, muchos dirían sobre la excomunión como remedio anacrónico que es un recurso medieval y hasta pasado de moda. ¿Realmente la excomunión es solución?

-La Iglesia al establecer la excomunión para todos aquellos que procuran el aborto, y en la que incurren los legisladores, políticos, gobernantes y todos aquellos que promueven la legalización del aborto, lo que hace es un acto extremo de heroísmo y de profetismo, pues no es nada popular señalar a quienes incurren en excomunión, pero como institución religiosa es la única que mantiene una postura así de radical en relación al aborto, acorde al Evangelio y a la dignidad humana. La excomunión no es la solución, pero es parte de la misma al hacer conciencia  de la gravedad de este pecado profética e impopularmente, tal y como los profetas tenían que advertir a Israel su traición a la ley de Dios, aunque ello no fuera del agrado popular. Debería también denunciarse, pues muchos no lo saben, la eventual elaboración de vacunas, incluidas algunas contra el covid-19, con células de niños abortados, convirtiéndolos en material comercial para la riqueza de las industrias farmacéuticas. Acción condenada por el Magisterio de la Iglesia como describe la Pontificia Academia para la Vida en las “Reflexiones morales acerca de las vacunas preparadas a partir de células provenientes de fetos humanos abortados” del 2005. Es una clara condena de estos productos y una invitación a ejercer el derecho de objeción de conciencia y que tiene una referencia también en la Evangelium vitae, número. 74, de san Juan Pablo II. Recientemente se refirió a este mismo tema el cardenal Antonio Cañizares.

Entonces, en estos temas tan polémicos, ¿existe un silencio aplastante, un mutismo y pastor o pastores mudos?

-Claro que sí y peor aún, se dan discursos sobre temas de fe, abordados desde la perspectiva humana diciendo  “lo políticamente correcto” que constituye precisamente un  antiprofetismo; así se da cuando se predica el no al aborto sólo y únicamente como “derecho universal humano” (nr. véase en el link la reflexión del arzobispo Carlos Aguiar al respecto) y no desde el ser imagen de Dios, elegido hijo de Dios en Cristo, Templo del Espíritu Santo y declarando al aborto como lo que es objetivamente: una ofensa grave a Dios, subjetivamente sabemos que la persona culpable puede tener diversas atenuantes, denunciando el aborto como un asesinato y la industria del aborto como gravísimamente contraria a la voluntad de Dios. El Creador es enemigo de lo políticamente correcto, como se ve en toda la Sagrada Escritura, particularmente en la misión de los profetas hasta Juan el Bautista y en la vida del mismo Cristo en la predicación del Evangelio. Lo formal del profeta está en hablar lo que es la Palabra de Dios y no otra cosa. Lo políticamente correcto llega a colaborar indirectamente con el pecado, la ofensa a Dios, el atentado contra la dignidad del ser humano en cuanto ser imagen de Dios.

Aborto. Lo políticamente correcto.

Aborto. Lo políticamente correcto.

En este silencio, por ejemplo, se percibe el vacío que antes era ocupados por magníficos documentos y cartas. En otras épocas representaron un signo del pensamiento y la fe. Hoy, no se notan…

-Efectivamente, aún no hay cartas pastorales en nuestra arquidiócesis de parte del arzobispo Carlos Aguiar que instruyan en esos y otros temas importantes para la vivencia de la fe y fijen, de forma precisa y sobre todo comprometida, la postura de la Iglesia iluminando la difícil realidad del Pueblo de Dios en estos tiempos. Posturas que formalmente iluminen den orientaciones precisas. La precisión de lo escrito en este caso es contundente y elimina la falsa y peligrosa percepción que se introduce en la Iglesia de que todo está zanjado con lo inmediato y, por lo mismo, es efímero y superficial, de la comunicación meramente online, de la virtualidad. Se requiere de indicaciones precisas y serias, no sólo de relumbrón mediático. Lo positivo de los medios y de las redes es que puedan difundir lo preciso y serio de dichas orientaciones. Las redes son un medio, no son los principios.

¿Cuál será entonces la conclusión al respecto? ¿Cómo distinguir estos signos del antiprofetismo?

-Esta es la conclusión de fondo: La verdad de Cristo es la verdad del Evangelio y de la salvación, eso es la verdad de fe. La defensa y anuncio profético de esta verdad es esencial para dar oxígeno de vida al Pueblo de Dios. Dicho sea de paso, pero muy importante, la defensa y anuncio de la fe es el límite de la condescendencia con aquellos que quieren imponer valores contrarios a la dignidad humana y de hijos de Dios, expresada en la fe en Cristo. Por otra parte, desgraciadamente este fenómeno de pastores mudos o peor aún de antiprofetismo se da también en otras latitudes, pero la importancia del mensaje de Cristo está en su Verdad y la fe en Cristo no puede ser una en México y otra distinta en Alemania. La mentira no puede ser la Verdad de Cristo por más que en algunos casos se le quiera dar un ropaje teológico llamativo quizá, pero inconsistente. Por la fe han dado la vida los mártires y por la fe vale la pena atravesar todas las dificultades que se vayan presentando en todos los niveles, pues debe quedar muy claro que “es necesario obedecer a Dios, antes que a los hombres”. (Hech. 5,29). Si queremos estar en plena comunión con Cristo tenemos que ser fieles a la Palabra de Dios expresada en el Magisterio bimilenario de la Iglesia. Y esto no es negociable en modo alguno, por confesar la fe vale la pena pasar por todas las adversidades y persecuciones, incluso internas dentro de la Iglesia. Por la fe dieron la vida nuestros mártires cristeros en México al grito de “Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe” y por la fe debemos nosotros estar dispuestos a sufrir las nuevas persecuciones, las ridiculizaciones, los linchamientos mediáticos o las sanciones abusivamente aplicadas teológica o canónicamente incluso dentro de la Iglesia, la aplicación de leyes civiles que atentan contra la verdad de Cristo, las amenazas de muerte, las calumnias, difamaciones, etc. La Virgen de Guadalupe, como siempre lo ha hecho, nos acompañe en esta encrucijada dándonos amor y fidelidad a Cristo y a los hermanos, preservándonos la fe en este nuestro México que quiere ser -como nos dijo el Papa San Juan Pablo II- “México, siempre fiel”. “Santa María de Guadalupe, salva nuestra Patria y conserva nuestra fe”.

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Pbro. Juan de Dios Olvera Delgadillo

(*) Pbro. Dr. Juan de Dios Olvera Delgadillo

Nació en Ciudad de México el 16 de enero de 1961. Sacerdote de la arquidiócesis de México desde 1986. Doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana. Llamado a colaborar en la Santa Sede como Oficial de la Pontificia Comisión para América Latina de 1989 a 1994. Participó en la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (1992). Encargado de la Formación Permanente del Clero de 1995 a 2002. Canciller de la Arquidiócesis de México de 2004 a 2011. Párroco del 2000 al 2017. Canónigo de la Basílica de Guadalupe desde 2017. Profesor de Teología Dogmática en la Universidad Pontificia de México desde 1996. Miembro de la Academia Mexicana de Teología. Profesor de Diálogo Interreligioso y Ecumenismo en la Universidad Católica Lumen Gentium desde 2013. Entre diversas publicaciones se encuentra Metodología Cristológica y Reflexión Pastoral, CELAM, Bogotá 1993, y “Parresía: dimensión existencial imprescindible de la evangelización”, en Efemérides Mexicana (Universidad Pontificia de México), 32 n. 96 (2014) 379-439.

Con información de Religión Digital/Guillermo Gazanini Espinoza

ACN

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