EN MÉXICOIGLESIA EN MOVIMIENTO“SEAMOS LUZ QUE SE DISTINGA POR MUY DENSA QUE SEA LA OSCURIDAD”: Mons. Rutilo Muñóz Zamora

ACNjulio 19, 2020

En el marco del XV Domingo del Tiempo Ordinario el Obispo de la Diócesis de Coatzacoalcos Mons. Rutilo Muñoz Zamora presidió la eucaristía de las 12 hrs. En la Catedral San José, en concelebración con el Pbro. Amado Ruíz Gordón, Vicario de Pastoral.

DURANTE LA HOMILÍA MONSEÑOR COMPARTIÓ:

Cuando damos a otro un mensaje importante, queremos que nos entienda, que capte el significado de forma total, que no haya una mal comprensión, una distorsión, para ello se necesita no solo tener buen oído, sino abrir el entendimiento y todavía más el corazón. Claro que dependerá que el mensaje que comunicamos se realice de forma adecuada.

Respecto a la parábola del Sembrador reflexionó que Jesús manifestó, el que tenga oídos que oiga. Después cuando explica la narración a los discípulos, les dice: Oigan lo qué significa. Al concluir expresa: Lo sembrado en tierra buena, significa el que escucha la palabra. Esto nos hace ver que la clave para comprender el mensaje de Jesús tiene que ver con el oído, con el escuchar su Palabra, que es la palabra del reino. Pero implica mucho más. Él está preocupado por que el corazón de su pueblo esta embotado, son duros de oído, por eso inclusive va a manifestar “Bienaventurados los que saben escuchar”, pues abren el corazón a su palabra, no solo la escuchan, sino que la van a poner en práctica.

Esta referencia que hace Jesús a la capacidad de escuchar, nos lleva también a considerar que busca que esas palabras sean comprendidas, pero que afecten e influyan en el corazón, en la propia vida con todos sus sentimientos, valores, y sobretodo ponerla en práctica para transformar la vida, la realidad, para dar frutos.

Que podamos también nosotros prestar mucha atención a la Palabra del Señor, no solo en la Santa Misa, sino en nuestro contacto con las Sagradas Escrituras en el día a día, en familia, en grupos… Incluso a través de nuestros teléfonos celulares. Este anuncio de la Palabra de Dios una vez más se nos es dada para poderla recibir de forma adecuada, para que pueda dar frutos abundantes, que no se desperdicie, que no nos confiemos y quede sin influir en nuestras vidas.

¿Cómo poder ubicar el encuentro con la Palabra de Dios ante la avalancha de mensajes y noticias que nos llegan día a día? Ese es nuestro desafío hoy, poder hacer un espacio en nuestras vidas a su palabra y que dé frutos.

Hay quienes reciben la Palabra de Dios, y diversos factores se la roban. Simplemente somos indiferentes o no nos interesa. Hay quienes la reciben, les vienen las pruebas y la vamos haciendo a un lado, es el corazón inconstante. A la primera nos ilusionamos, tenemos ganas de cambiar, de mejorar las cosas en serio, pero si no utilizamos los medios de perseverancia, las herramientas concretas que nos mantengan en ese camino de práctica, al poco tiempo estamos como antes.

Después de esta gran prueba que estamos viviendo por la crisis sanitaria, hay muchos que se están replanteando muchas cosas de su vida, quieren vivir de otra manera, mejorar nuestras vidas, buscar cómo lograr superar nuestros problemas. Pero tenemos que concretizar el lugar de la palabra de Dios en nuestras vidas, estos propósitos; busquemos esos medios adecuados: el acompañamiento espiritual, una oración más sentida y otros medios, para que no sea momentáneo.

La palabra de Dios entre abrojos sería cuando nos dejamos influenciar por ideologías que van minando el eco del Señor en nuestras vidas.

Finalmente, está la semilla que encuentra un terreno bueno, adecuado y va a dar frutos, como dice Jesús unos del 100, 60 y otros el 30. Es el terreno que hace un sano ejercicio de esta ecología auditiva, para no dejarse dominar por tanto ruido, que presta atención a la Palabra que Dios le dirige, a cada uno de nosotros y de forma comunitaria, que está dispuesto a poner todo lo que sea necesario para que la Palabra de Dios encuentre espacio, influencia en nuestras vidas, para que nos lleve a acrecentar nuestros talentos, para fortalecer y abonar todo lo que sea para la obra de Dios.

Ojalá estemos ahí un buen numero de lo que siguen las transmisiones, o, aunque fuéramos unos cuantos, serán una luz que se distinga por muy densa que sea la oscuridad.

Como discípulos de Jesús debemos seguir en pie de lucha, no nos desanimemos ante las dificultades, necesitamos seguir adelante, cooperando para que la Palabra de Dios produzca fruto en nosotros. Es imprescindible nuestra colaboración.

La obstinación, viendo no ven, oyendo no oyen ni entienden, cierra todo espacio a la gracia de Dios e impide la salvación que Dios nos ofrece gratuitamente en su hijo amado.

Al concluir la Santa Misa exhortó a todos los fieles a cuidar celosamente los cuidados sanitarios propios que esta situación nos ha impuesto, a seguir perseverando para que el semáforo rojo cambie pronto de color.

POR: JOSY MUÑOZ / CODIPACS.

FOTOGRAFÍAS: TRANSMISIÓN DE LA PÁGINA DE FACEBOOK SAN JOSÉ CATEDRAL

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